Jardines botánicos en Colombia: Conócelos

mayo 2, 2021 10:07 am

Por: Luis Eduardo Forero Medina
Hace 62 años se expidió una ley modificada hace un cuarto de siglo, mediante la cual el gobierno debía proceder gradualmente a fundar jardines botánicos en las distintas regiones del país; en los 14 períodos presidenciales transcurridos se han abierto menos de dos decenas de estos sitios, la mayoría privados, ubicados en la zona andina y que se dedican a conservar colecciones de plantas vivas científicamente organizadas por su importancia en conservación in situ y ex situ, docencia, exhibición, investigación básica y aplicada y recreación; visitados con el acompañamiento de un intérprete ambiental.

Algunos se encuentran en medio del mar Caribe colombiano, es el Jardín Botánico de San Andrés (JBSA), localizado en la Isla de San Andrés en el sector Harmony Hall Hill sobre la vía que de allí conduce a San Luis. A menos de media hora de Cartagena de Indias funciona el Jardín Botánico Guillermo Piñeres (JBGP), con uno de los pocos bosques nativos vírgenes de la región. Otros se hallan en pleno corazón de la ciudad como la Fundación Valle Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe – (JAUM) en Medellín; El Jardín Botánico San Jorge, a cinco 5 minutos del centro de Ibagué, y el Jardín Botánico de la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP), el atractivo eco turístico más próximo al centro de la ciudad.
Este mismo Jardín Botánico y otros tienen características únicas; el de Pereira es categorizado como «Natural o Silvestre» (Organización Internacional para la conservación en Jardines Botánicos (BGCI), marcando la diferencia con otros jardines botánicos en Colombia, Estados Unidos o Europa, “ya que la conservación no se realiza por medio de colecciones botánicas ornamentales, hortícolas o forestales diseñadas, sino en un área de vegetación que ha surgido naturalmente”. En cuanto a El Jardín Botánico José Celestino Mutis de Bogotá, es el único en Colombia, especializado en la colección y la conservación de especies andinas y de páramo. Los invitados encuentran igualmente especies amazónicas, chocoanas y de desierto y cien especies de plantas medicinales, aromáticas, de condimento y porte herbáceo de uso ornamental. El Jardín Botánico de plantas medicinales del centro experimental amazónico de Corpoamazonia, en la Vereda San Carlos, municipio de Mocoa, Departamento del Putumayo, fue fundado a finales del siglo XX para preservar el patrimonio florístico y cultural asociado con las plantas provenientes de las etnias indígenas asentadas en la región del Putumayo. El Jardín Botánico del Valle Juan María Céspedes (JMC), situado en el corregimiento de Mateguadua, a 7 Km. de la cabecera municipal de Tuluá, es un tesoro escondido para que se deleiten amantes de la flora y la fauna, científicos e investigadores, que quedan admirados del paisaje que ofrecen sus bosques secos tropicales en “sus ya legendarias colecciones vivas de guaduas y bambúes, heliconias, zamias, cycas y bombacáceas”. El Jardín Botánico de la Universidad de Caldas (JBUC) tiene interés en reconocer e investigar las plantas que localmente se utilizan para efectos artesanal, medicinal y alimenticio, “como elemento que aporta al desarrollo socioeconómico de las comunidades rurales” y planes de conservación para minimizar el riesgo de plantas en vía de extinción.
Son abundantes las actividades que se llevan a cabo en un jardín botánico; cada uno decide cómo disfrutarlo. En el de la capital del Tolima, después de visitar las colecciones botánicas, se puede dar una caminata por la montaña o dedicar un día completo al avistamiento de aves. La Fundación Jardín Botánico de Cali de un poco más de un kilómetro, es un ejemplo de turismo ambiental educativo; la Fundación Valle Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe – (JAUM) de Medellín ofrece programas educativos y culturales para construir conocimiento alrededor de las plantas y la importancia de su conservación; el Jardín Botánico del Quindío (JBQ) destaca por poseer la Colección Nacional de Palmas, “que agrupa casi todas las especies nativas de Colombia de esta familia, por lo que ha tenido el jardín un notable reconocimiento internacional.” Si lo que se desea es huir de la civilización, experimentando “la sensación de estar inmersos en un bosque natural primitivo o en una jungla”, el sitio es el Jardín Botánico de la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP). En otros, la vida no es color de rosa y se cumple el dicho que ¿De dónde flores, si no hay jardín?, como el Jardín Botánico Eloy Valenzuela – CDMB (JBEV) de Floridablanca, Santander, que tras el desbordamiento reciente de el Río Frío, se ocasionaron graves afectaciones en sus instalaciones. En el Chocó y en la Orinoquía, paradójicamente no hay jardines botánicos.
Los Jardines Botánicos, actualmente carentes de fuentes recurrentes de financiación, requieren de un permiso expedido por la autoridad ambiental competente (Corporación Autónoma Regional o de Desarrollo Sostenible o la autoridad ambiental del municipio, distrito o área metropolitana cuya población urbana sea superior a 1.000.000 de habitantes, con jurisdicción en el área de ubicación del jardín botánico), previo concepto del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos «Alexander von Humboldt“ . Al comienzo de este año se anunció una inversión de 1.250 millones de pesos en los jardines de Cali ,Cartagena, Ibagué, Quindío y San Andrés, 250 millones para cada uno; determinándose que hasta la fecha no avanza satisfactoriamente la producción, siembra y mantenimiento de 50 especies nativas y amenazadas.
@luforero4

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