Herbarios en Colombia, pionera en el mundo

mayo 8, 2021 10:08 am

Por: Luis Eduardo Forero Medina
En 1974 el Herbario Nacional Colombiano y el de la Universidad de Antioquia, empezaron una labor de cinco años para la sistematización de las colecciones de plantas desecadas , cuando en el mundo apenas se abordaba dicho proceso, que va desde la salida de campo de parte de los recolectores en terrenos con espesa vegetación, hasta llevar a los científicos para su proceso de deshidratación, prensado en papel e identificación y archivo, especies como algas, bancos de tejidos, briófitos, frutos, flores, helechos, hongos o setas, maderas, musgos y diversidad de plantas, que integran la cadena de los cerca de dos millones de ejemplares vegetales inventariados en el país, más las especies que todos los días se descubren.

En los herbarios los visitantes y estudiosos hallan colecciones de semillas, frutos, madera, fotografías de plantas y otras relativas a los vegetales, incluso jardines botánicos que, a diferencia de los herbarios, exhiben plantas vivas. Un herbario es una colección científica de plantas secas o herborizadas. (Gobierno de México). Para la Facultad de Ciencias agropecuarias de la Universidad Nacional del Córdoba, Argentina, los herbarios son colecciones de plantas secas, convenientemente acondicionadas, identificadas y ordenadas siguiendo algún sistema de clasificación, o en todo caso, como muchas instituciones lo están haciendo actualmente, ordenadas alfabéticamente. Las especies deben estar completas (tallo, hojas, flores, semillas, raíz). La Taxonomía Vegetal es la ciencia que estudia la Identificación, Nomenclatura y Clasificación de las plantas. La historia de los herbarios en Colombia se remonta a 1913 cuando se fundó el primero de ellos, el del Instituto de La Salle; de ahí en adelante el boom fue continuo. Cinco años después se estableció el herbario de Barranquilla, cerrado hace tiempo. En 1927 el herbario de la Universidad Nacional, Medellín; entre 1930 y 1936 se abrieron el Herbario Nacional Colombiano, que cuenta con más de 600.000 ejemplares, distribuidos en varias colecciones, posicionándolo en la biblioteca de plantas más importante del país. “Custodiar 600.000 ejemplares en diversas colecciones ha sido posible gracias a cientos de expediciones realizadas en todo el territorio nacional. Lo que esta Institución encierra, guarda y ha construido es la joya de la corona, porque son respaldados por estudios científicos”, mencionó el académico Jaime Aguirre, decano de la Facultad en Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia (agencia de noticias Unal). En la década de los 30 del siglo pasado, abrieron sus puertas el herbario de la Universidad del Cauca, el del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA),) fuera de servicio hace tiempo, y el de la Universidad Nacional de Colombia, Palmira. Registrados oficialmente, funcionan 47 herbarios, de los cuales 32 son miembros de la Asociación Colombiana de Herbarios (ACH). Todo herbario debe ser avalado por el Instituto Alexander Humboldt, y desde el 19 de octubre de 2013 los herbarios regionales son visitados de parte de la curaduría taxonómica y se impulsa la organización de colecciones en esos lugares maravillosos. Los jardines botánicos pueden manejar herbarios. El Jardín Botánico de Bogotá construyó un nuevo Herbario con doce nuevas especies para la ciencia, una biblioteca etnobotánica y laboratorios especializados; donde reposa el material vegetal recolectado en las expediciones en páramos y bosques alto andinos del país, entre las cuales están 20.000 mil ejemplares, algunas plantas endémicas en peligro de inminente extinción.
El valor de los herbarios radica en la protección hasta por siglos de colecciones de especies vegetales que integran nuestro patrimonio cultural. En el país el legado de José Celestino Mutis (1732-1808), quien según la tradición tenía 24 pintores que se la pasaban el día entero elaborando ilustraciones; lo recogieron José Jerónimo Triana (1828-1890) y demás botánicos como el padre Enrique Pérez Arbeláez (1886-1972) que en 1930 fundó y fue el primer director del Herbario Nacional; Enrique Forero González que organizó la primera reunión de directores de herbarios; Esperanza Guerra , Fernando Sarmiento Parra, Eduino Carbonó de la Hoz y Felipe Cardona. Según Forero, los herbarios están relacionados con los museos como lugares dedicados al estudio y el saber; Sarmiento y Carbonó los conciernen con la evolución de la botánica, a la que se le cuestionan su futuro ante el auge de la fisiología, la genética de plantas o la biología molecular.
Aunque los herbarios son cuidadosa y celosamente protegidos, no faltan los tropiezos, inconvenientes como la falta de interés estatal en apoyarlos, muchos soportan pesadas cargas para mantener esos espacios tan necesarios para la humanidad; los científicos activos es una minoría, como especialistas en bioinformática y botánicos; nos rige “una legislación que puede paralizar el estudio urgente de nuestras riquezas naturales” (Cardona); contradictoriamente la inmensa y rica región amazónica no posee herbarios, y en general el oriente del país; es un tema poco investigado, a excepción los versados; la poca bibliografía al respecto, obstaculizada por el cierre temporal o restricción de acceso a muchos de estos sitios verdes y de todos los colores, que antes del 2020 permanecían atiborrados de visitantes y estudiantes aprendiendo de herbarios, materia que se institucionalizaría en la educación para que los estudiantes aprendan a manipularlos y cuidar estos templos de la naturaleza dignos de frecuentar. Lo que viene es la creación de colecciones mundiales de herbarios digitales o el reconocimiento de vegetales asistido por ordenador.
@luforero4

Deja un comentario