Perú declara la «emergencia ambiental» en zona afectada por derrame de petróleo

enero 22, 2022 4:34 pm

–El gobierno peruano declaró este sábado la «emergencia ambiental» por 90 días hábiles en la zona costera dañada por el derrame de 6 mil barriles de crudo hace una semana en el litoral central. Con esta medida, las autoridades prevén realizar «el manejo sostenible de los territorios afectados», con las respectivas «labores de recuperación y remediación» para mitigar la contaminación.



El vertido en el mar, provocado por el fuerte oleaje que siguió a la erupción del volcán en Tonga mientras se abastecía una refinería operada por Repsol, ya afectó a 21 playas y causó la muerte de diversas especies marinas, en tanto causan preocupación sus económicos. El Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) verificó la presencia de hidrocarburos en el mar y en la franja de playa en varios distritos de Lima y la vecina provincia del Callao.


El ministro del Ambiente, Rubén Ramírez, encabeza el Comité de Crisis Ambiental y aprobó esta declaratoria para garantizar el manejo sostenible de los territorios afectados. «El derrame de petróleo crudo constituye un evento súbito y de impacto significativo sobre el ecosistema marino costero de alta diversidad biológica y un alto riesgo para la salud pública», manifestó la resolución que declara la Emergencia Ambiental.

El Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp) comprobó que el petróleo se desplazaba con la corriente en dirección norte, afectando las áreas de la Reserva Nacional Sistema de Islas, Islotes y Puntas Guaneras en 512 hectáreas y la Zona Reservada Ancón en 1.758 hectáreas. Actualmente, la Fiscalía investiga a los responsables por el presunto delito de contaminación ambiental y el buque Mare Doricum, que descargaba el petróleo, está inmovilizado en alta mar con una carta fianza de 39 millones de dólares.

Repsol indicó el viernes que ha retirado más de 1.580 metros cúbicos de arena comprometida y que cuenta con más de 840 personas capacitadas para esta labor de limpieza, que no calcula culminar hasta fines de febrero, lo que también fue confirmado por el Ministerio del Ambiente.

El vertido de 6.000 barriles de petróleo en la costa central de Perú se produjo el pasado sábado 15 de eneero, pero la catástrofe ambiental se sigue extendiendo. El derrame ocurrió durante una operación de descarga de la refinería La Pampilla, ubicada en Ventanilla, un distrito de la provincia de El Callao, aledaña a Lima. Repsol, empresa operadora de la refinería, atribuyó el hecho al “oleaje anómalo” producido tras la erupción del volcán subterráneo en Tonga.

El Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA), adscrito al ministerio del Ambiente peruano, informó que, hasta el momento, el área dañada es de un millón 739 mil metros cuadrados y estimó que dicha cifra podría incrementarse con el transcurso de los días. Según el ente, nueve playas y dos reservas naturales protegidas se han visto afectadas, la Reserva Nacional del Sistema de Islas, Islotes e Islas Guaneras y la Zona Reservada de Ancón.

“Aunque se diga que se puede limpiar, el daño es inmenso. En primer lugar por su gravedad para el ecosistema y, en segundo lugar, por la falta de respuesta inmediata de Repsol, que minimizó la situación”, explica a DW Miguel Lévano, experto en industrias extractivas de Oxfam Perú y coordinador del subgrupo sobre Derrames Petroleros de la Coordinadora de Derechos Humanos (CNDH).

En un principio, Repsol habría comunicado a OEFA que solo se había producido un “derrame limitado” de 0,16 barriles del oro negro (unos 25 litros) en un espacio de apenas 2,5 metros cuadrados. Pero la primera ministra de Perú, Mirtha Vásquez, declaró que, según información brindada por OEFA, Repsol no solo había dado información inexacta, sino que además no contaba con un plan de contingencia para este tipo de emergencias.

La Fiscalía peruana ha abierto una investigación por el presunto delito de contaminación ambiental contra los representantes legales y los funcionarios de la refinería. Además, advirtió que las multas podrían alcanzar los 138 millones de soles, unos 34,5 millones de dólares.

Autoridades de diferentes sectores del país han coincidido en exigir que Repsol debe asumir su responsabilidad ante el “peor desastre ecológico ocurrido en Lima en los últimos tiempo y resarcir el daño de manera inmediata”, como lo calificó la Cancillería. El Gobierno de Pedro Castillo ha dado un plazo de diez días a la empresa para limpiar las zonas afectadas por hidrocarburos.

La gerente de comunicaciones de Repsol, Tine Van den Wall Bake, negó que la transnacional tenga responsabilidad en el ecocidio: “Nosotros no ocasionamos el desastre ecológico”, declaró a la radio peruana RPP. Asimismo, aseguró que, tras la actividad volcánica ocurrida en Tonga, se comunicaron con la Marina de Guerra de Perú para informarse sobre una alerta de tsunami en el Pacífico. “Nos confirmaron que no y que podíamos proseguir con la carga», sostuvo la representante de Repsol. Pero la Marina dice que sí alertó sobre los oleajes anómalos.

“Es ridículo afirmar que la responsabilidad la tendría la erupción del volcán o la Marina por no alertar debidamente”, opina el experto Lévano. Una empresa de la magnitud de Repsol, agrega, debe tener preparadas sus instalaciones y procedimientos ante cualquier situación de emergencia: “Estas empresas manejan incluso información satelital para planificar sus operaciones y, probablemente, pudieron haber tenido la misma o mayor información que la Marina”.

Para la profesora Ana Sabogal, es una negligencia que, a pesar de la erupción del volcán en el Pacífico, que causa marea alta, se siga descargando petróleo. “Si la Marina dijo que no había tsunami, eso no es justificación. Es raro que la empresa no haya actuado, porque los planes o estudios de impacto tienen, justamente, muy detallada la hidrología, y esto incluye mareas o movimientos del mar. Aquí, definitivamente, la culpa y la principal responsabilidad es de Repsol”, asegura Sabogal.

Ante las contradicciones, el Ejecutivo ha solicitado más información a Repsol y la Marina de Guerra de Perú. Sin embargo, según la experta Sabogal, “también es responsabilidad del Estado controlar y fiscalizar que las empresas cumplan con los marcos normativos y planes de contingencia”.

Entretanto, Repsol habría ofrecido a los más de mil pescadores afectados darles canastas de alimentos y contratarlos para recoger el petróleo. Esto último, dicen los expertos, podría ser peligroso para su salud. “Este daño medioambiental puede durar hasta décadas y no se va a solucionar con medidas paliativas”, señala Lévano.

La mitad de los derrames petroleros de los últimos años en Perú, recuerda Lévano, ha sido específicamente por fallas operativas y no por desastres naturales: “Incluso un 25 por ciento más ha sido por corrosiones y falta de mantenimiento de sus equipos. Por eso hay que investigar la causa exacta de esta tragedia. Esto no puede quedar impune”. (Información DW).

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