
El español lidera por primera vez la clasificación mundial de la ATP después de 237 semanas seguidas de reinado de Roger Federer. Aventaja al suizo en 770 puntos. Con su primer triunfo en el circuito ATP, ante el paraguayo Delgado en Mallorca, con 15 años y 10 meses, Rafael Nadal comenzó a escribir hoy una nueva página con su ascenso oficial al primer puesto de La clasificación mundial.
Después de 160 semanas consecutivas tras la estela de Roger Federer, el jugador balear sucede a Carlos Moyà, primer tenista español en alcanzar la cima del tenis desde la creación de los ránkings oficiales (1973), durante una semana en 1999, y a Juan Carlos Ferrero, ocho semanas en 2003.
Paso a paso, año a año, ha recortado la enorme distancia que le separaba del hasta hoy tenista inalcanzable, en plena depresión profesional. Para consumar el relevo, Nadal encadenó 32 triunfos consecutivos entre mayo y julio de 2008, que incluyen la consecución de los títulos de Hamburgo (tierra), Roland Garros (tierra), Queen’s (hierba), Wimbledon (hierba) y Canadá (dura), cinco trofeos sobre tres superficies diferentes, además de alcanzar las semifinales en Cincinnati (dura).
Allí, exhausto, cedió ante Novak Djokovic. Dejó de competir durante 10 días, tiempo justo para regresar a casa, tomar oxígeno y partir hacia la sauna de Pekín, donde sumó otros seis triunfos, ya como número uno oficioso por aquello de los ajustes de un calendario, que no coincide con el del curso anterior, por celebrarse en año olímpico, y que no computa los resultados de este verano hasta hoy.
Su victoria en los Juegos Olímpicos, en el mismo curso en que ha celebrado su cuarto Roland Garros y su primer Wimbledon, habla de la categoría, no sólo del tenista, sino del deportista al que algunos ya sitúan a la altura o por encima de Indurain.
Un tenista enfrascado en la lucha por alcanzar el número uno del mundo, sometido a un calendario agotador, nunca ha sido capaz de colgarse un oro olímpico. Desde que el tenis vuelve a formar parte del programa en los Juegos (1988), no se registra ninguna victoria de algún jugador (masculino) situado entre los cinco primeros de la ATP. Cuando Andre Agassi se impuso en 1996, ocupaba el sexto escalón en la clasificación.
Nadal suma ya un total de 70 victorias en 2008, 323 a lo largo de una brillantísima carrera que le ha proporcionado 4.091.926.92 euros gracias, entre otros méritos, a sus cinco títulos del Grand Slam (uno más que Santana), a sus 12 Masters Series (tantos como Federer), a sus, en definitiva, 31 títulos (dos menos que Orantes). Dice Moyà que todo comenzó cuando tumbó a Roddick en la final de Sevilla y se convirtió en el tenista más joven en conquistar la Copa Davis (18 años y seis meses).
La Ensaladera llama a su puerta de nuevo, porque aún quedan jugosos manjares en el último tramo de la temporada. España buscará la final ante Estados Unidos del 19 al 21 de septiembre, en Madrid, como clara favorita. El último fin de semana esperaría, siempre a domicilio, Argentina o Rusia. Lo más inmediato es el Abierto de Estados Unidos, un torneo donde Nadal nunca fue más allá de cuartos de final. Las circunstancias han cambiado. El número uno del mundo, privilegio que puede defender al menos hasta la próxima primavera, ya es un jugador solvente, también sobre cemento, un hombre capaz de ganar sea quien sea el adversario, sea cual sea la superficie. También en Shanghai, donde cerrará la temporada con la Copa Masters.
