Mas que cátedras sobre el uso de anticonceptivos es preciso que la educación sexual en Colombia se encamine a la construcción de un proyecto de vida, en donde la toma de decisiones sobre la sexualidad sea un acto responsable, en el que primen los valores como la ética, anota Senén Niño Avendaño, Presidente de la Federación Colombiana de Educadores FECODE.
Según estadísticas del Ministerio de la Protección Social en Colombia la tasa de fecundidad de adolescentes está alrededor del 21 por ciento, donde niñas entre los 10 y 14 años, manifiestan que han estado embarazadas alguna vez o ya son madres.
En el proceso de formación de niños y adolescentes sobre educación sexual, el papel que juegan las escuelas, la familia, los medios de comunicación y el sector salud es fundamental. El Programa de Educación para la Sexualidad y Construcción de Ciudadanía liderado por el Ministerio de Educación enfocado al fortalecimiento de proyectos pedagógicos de educación para la sexualidad en instituciones educativas y planes de apoyo de secretarías de educación, así como en la inserción de este tema en la formación inicial y permanente de docentes, debe replantearse, afirma Niño Avendaño.
La Organización Panamericana de la Salud, planteó que «para posibilitar conductas saludables, placenteras y responsables en materia de educación sexual y reproductiva, es necesario desarrollar un proceso educativo, en el que se reflexione sobre los distintos elementos que intervienen en la conformación de las actitudes y los comportamientos». Por esa razón, resulta prioritario el refuerzo de la autoestima, el desarrollo de destrezas y habilidades de comunicación, la participación de los jóvenes y la utilización de componentes lúdicos próximos a la realidad de los adolescentes.
Hasta el momento la educación sexual en las escuelas se ha limitado a ofrecer información en materia reproductiva, métodos de anticoncepción y uso de productos anticonceptivos. Colombia requiere involucrarse en una Educación para la Vida, que nos vincule en el conocimiento y uso de los valores, que permita concientizarnos sobre la importancia de la vida, que recurra al amor como proceso de autoestima, donde hablar de sexualidad sea un acto constructivo y en el que los sentimientos sean valorados y respetados, destaca Niño Avendaño.
Hablando de valores, el de la moral, según del diccionario de la lengua española es aquel que perfecciona al hombre en lo más íntimamente humano, que surge primordialmente por influjo y en el seno de la familia. Se pueden denominar valores morales: el respeto, la responsabilidad, la honestidad, la tolerancia y la lealtad entre otros. Para que se dé esta transmisión de valores es de vital importancia la calidad de las relaciones con las personas significativas en la vida de cada ser humano, sus padres, hermanos, parientes y posteriormente amigos y maestros.
La educación sexual en este país data de la década de los ochenta, pero es en 1993 cuando el Ministerio de Educación Nacional dicta una política, mediante la cual obliga a todas instituciones de estudios primarios y secundarios a desarrollar “educación para la sexualidad» en el proyecto pedagógico escolar. Las razones, según el Servicio de Noticias de la Mujer de Latinoamérica y el Caribe (SEMlac), de acuerdo con evaluaciones oficiales, pocas instituciones cumplieron esta política, y muchas de las que lo hicieron se limitaron a desarrollar charlas sin mayor articulación. No hubo seguimiento por parte de las Secretarías de Educación, las autoridades sectoriales a nivel regional. «Dado que era un tema controversial, muchas veces los directores de los colegios no estaban de acuerdo con impartir educación sexual y delegaban el tema en el profesor de biología». «En general, tuvo un enfoque muy biologista y con énfasis en el riesgo de embarazo o de infecciones, y muy poco en aspectos como el placer, la comunicación, lo erótico, lo relacional y lo comunicativo de la sexualidad».
Valorar la vida es fundamental. Según la Organización Panamericana de la Salud, el riesgo de morir por causas relacionadas con el embarazo es cuatro veces mayor entre las menores de 16 años. Además, las adolescentes tienen más probabilidades de tener hijos prematuros y de bajo peso y, en general, son recién nacidos con mayores tasas de mortalidad neonatal.
Es así como La Federación Colombiana de Educadores FECODE, insta a todas las autoridades competentes a comprometerse con una educación sexual responsable por el bienestar y apropiado desarrollo de los niños, niñas y adolescentes en Colombia, concluye Niño.