Elecciones en Brasil: Dilma Rousseff se perfila como nueva presidenta
–Todo indica que una mujer dirigirá los destinos de Brasil: Dilma Rousseff, candidata del Partido de los Trabajadores (PT), que supera en todas las encuestas a José Serra y que además cuenta con el apoyo del jefe de Estado saliente, Luiz Inácio Lula da Silva.
135 millones de brasileños están definiendo en las urnas hoy por segunda vez en 27 días quién debe presidir el país los próximos 4 años. Las elecciones se cumplen en absoluta normalidad y Rousseff fue una de las primeras en depositar su voto.
El presidente Luiz Inacio Lula Da Silva, luego de sufragar, aseguró que su candidata Dilma Rousseff hará un buen gobierno.
«No tengo ninguna duda de que ella (Rousseff) va a hacer un gran gobierno para este país», expresó Lula después de votar en Sao Bernardo do Campo, municipio industrial del extrarradio de Sao Paulo donde tiene su domicilio electoral y en el que inició su carrera de sindicalista y político en los años 70.
Lula, que se mostró optimista con el resultado de las elecciones, defendió un «gobierno republicano» en el que gobernadores y alcaldes opositores no sean discriminados, y dijo que Rousseff, favorita en todos los sondeos, «aprendió eso» con él.
«Cuando voy a tratar con un gobernador no quiero saber de cuál partido es el gobernador, de cuál partido es el alcalde, lo que quiero saber es que aquella persona representa una comunidad y tengo que tratarla con el mismo respeto que quien pertenece a mi partido o a algún partido aliado», agregó.
El presidente lamentó lo que llamó «campaña de odio» de la oposición y dijo que Rousseff fue víctima de prejuicios sólo por ser mujer.
«Tenemos que aprovechar la campaña para elevar el nivel de conciencia de la población brasileña, no para estar acusando, creando una conciencia prejuiciosa», agregó el mandatario.
Según Lula, eso no se puede cambiar con leyes porque «es un problema cultural».
El gobernante señaló que esta campaña «fue mucho más violenta de una parte que de otra» y agregó que, en su opinión, «el candidato Serra sale más pequeño», por la virulencia que mostró en el debate.
De la misma manera cuestionó el peso de la religión en la campaña, especialmente por el debate en torno al aborto, que le restó votos a su candidata en la primera vuelta, el pasado 3 de octubre.
«Las Iglesias van a tener que pensar su papel porque mucha gente usó y abusó del derecho de libertad en la campaña», dijo el presidente, quien a su vez fue criticado por la prensa en los últimos meses por usar su cargo para hacer campaña en favor de Rousseff.
Después de votar, Lula, que vestía una guayabera blanca y estaba acompañado por su esposa Marisa Letizia, de traje rojo, saludó rápidamente a los jurados electorales y salió del recinto.
En la entrada del colegio electoral, el mandatario fue saludado por humoristas de un programa de televisión que le entregaron un pijama y unas pantuflas para que use en su descanso a partir del 1 de enero, día en que entregará el cargo a quien sea elegido hoy como su sucesor.
Lula, que llega al final de su segundo mandato con una popularidad récord del 80%, evitó referirse a su futuro político y dijo: «Ahora sólo pienso en descansar».
El presidente tiene previsto regresar este domingo a Brasilia, donde esperará el resultado de las elecciones.
La candidata del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), Dilma Rousseff, votó este domingo en la sureña ciudad de Porto Alegre, donde fue arropada por cientos de personas que la aclamaron al grito de «presidenta».
Rousseff emitió su voto una hora después de la apertura de las mesas en la capital del estado de Río Grande do Sul, donde tiene su domicilio electoral, y mostró a los fotógrafos una sonrisa al tiempo que hacía la «V» de la victoria con los dedos de su mano izquierda.
La abanderada del oficialismo, que fue elegida candidata a la Presidencia por el jefe de Estado, Luiz Inácio Lula da Silva, se dirigió al colegio electoral junto a Tarso Genro, gobernador electo de Río Grande do Sul, una región que el PT volverá a gobernar a partir del 1 de enero próximo, después de 16 años en la oposición.
«Mañana comienza una nueva fase de la democracia y las personas que asuman la dirección del país deberán tener sentido republicano y sentido democrático para gobernar para todos», dijo la candidata en unas breves declaraciones a periodistas.
También afirmó que, en caso de ser elegida presidenta, gobernará «con todos los partidos (diez en total) que integraron la coalición» electoral, que es prácticamente la misma que sustentó al Gobierno de Lula durante los últimos años.
Tras emitir su voto, Rousseff se desplazó hacia Brasilia, donde seguirá el desarrollo del escrutinio junto a Lula en el Palacio de la Alvorada, la residencia oficial de la Presidencia, tal como hizo en la primera vuelta del pasado día 3.
Según las encuestas, Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), obtendrá entre el 50 y el 56% de los votos, mientras que su rival, José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), obtendrá cerca del 43 por ciento.
Mauro Paulino, director de la consultora Datafolha, subrayó que esta elección está claramente marcada por el deseo de los brasileños de asegurar la continuidad de los buenos vientos que soplan en la economía. “La gran mayoría de los electores espera que la criatura siga los pasos de su creador”. Y concluye: “En la primera elección presidencial sin Lula, el presidente es el protagonista”.
Los comicios cerrarán a las 17 (horario de Brasilia) pero las bocas de urna recién se podran conocer a las 18.
De acuerdo con Paulino, la base social que le dar á la victoria a Rousseff es la integradas por los brasileños “menos los escolarizados, más pobres y nordestinos”. Destaca también “la pobreza del discurso político y la incapacidad de los candidatos (Dilma y Serra) de comunicarse con los electores” como otra marca de esta elección.
Con pocas chances de triunfar, el presidenciable José Serra volvió a pedir a sus electores que vayan a votar. Es que por cuenta de un feriado largo, los brasileños de los sectores medios donde el candidato tiene mayor apoyo, prefirieron las playas.
En un mensaje por twiter que llegó a los celulares de los seguidos bien temprano, el adversario de Dilma convocó: “Si alguien está en la playa, haga un sacrificio y venga a votar. Pierda algunas horas de su feriado y gane un feliz año nuevo”.
Para estos comicios, en los que el voto es obligatorio para los ciudadanos de entre 18 y 70 años y que son totalmente automatizados, están convocados 135,8 millones de electores.
En los estados de Alagoas, Rondonia, Goias, Pará, Paraíba, Piauí, Amapá, Roraima y el Distrito Federal de Brasilia, serán elegidos los nuevos gobernadores, pues como ocurrió en las presidenciales, en la primera vuelta del pasado día 3 ninguno de los candidatos superó el preceptivo 50% de los votos.
Las autoridades electorales han distribuido en todo el país un total de 477.000 urnas electrónicas.
Según el Tribunal Superior Electoral, los primeros boletines con resultados oficiales comenzarán a ser difundidos a partir de las 18.00 hora local (20.30 GMT) y el escrutinio deberá estar concluido casi en su totalidad antes de la medianoche.
La amplia favorita para ganar las elecciones presidenciales es Dilma Rousseff, candidata del Partido de los Trabajadores (PT), que cuenta con el apoyo del jefe de Estado, Luiz Inácio Lula da Silva.
Las encuestas son unánimes y le atribuyen a la candidata del PT una intención de voto que oscila entre el 50 y el 56%, mientras que, también de acuerdo a todos los sondeos, Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), no deberá superar el 43%.
En la primera vuelta del pasado día 3, Rousseff se impuso con un 46,91% dos votos válidos, frente al 32,61% que obtuvo Serra.
Si los pronósticos de las encuestas se confirman en las urnas, Rousseff, de 62 años, será la primera mujer elegida para ocupar la Presidencia de Brasil, un país que hasta ahora ha sido gobernado por 35 varones.
El nuevo presidente, que sustituirá en el cargo a Luiz Inácio Lula da Silva, será investido el próximo 1 de enero y gobernará hasta la misma fecha del 2015.
Según las autoridades electorales, se han acreditado un total de 187 observadores extranjeros, provenientes de 45 países y que en su mayoría pretenden conocer el funcionamiento del sistema electoral brasileño, considerado como uno de los más fiables que existen
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