
En un pueblo fantasma se convirtió el municipio de Gramalote, en el departamento de Norte de Santander, tras la evacuación de sus habitantes debido a la destrucción progresiva del casco urbano por los deslizamientos.
Cerca de 4.000 habitantes del pueblo, fundado hace 150 años, abandonaron sus viviendas y la policía cerró las carreteras de acceso, provenientes de los municipios vecinos de Santiago, Lourdes y Sardinata.
El comandante de la policía de Norte de Santander, Carlos Enrique Villadiego describió como apocalíptica la situación de Gramalote, pues subrayó que la tierra cruje permanentemente y las casas se han venido derrumbando gradualmente.
La alcaldesa de la vecina población de Lourdes, Gloria Mercedes Meza, se declaró consternada por lo sucedido en Gramalote.
En diálogo con Radio Santa Fe, dijo que en su localidad también se está presentando el fenómeno, pues en algunos sectores han comenzado a registrarse agrietamientos.
Según un reporte de la Cruz Roja, además de Gramalote, por lo menos 15 municipios del territorio nacional, deberán ser desalojados algunos parcial y otros totalmente, debido al riesgo en que se encuentran por filtraciones de agua y deslizamientos de tierra.
Entre los municipios en alto riesgo de desaparecer se encuentran Herrán, también en Santander; el 40 por ciento de Soacha, en Cundinamarca; Suán y Santa Lucía, en el Atlántico; La Mojana, San Benito Abad y Doña Ana, en Sucre y Marmato, Caldas.
UN MILAGRO DE DIOS
Después de permanecer 4 días desaparecido, tras una avalancha que lo arrastró cinco kilómetros, fue rescatado con vida el niño Juan Esteban Rodríguez, de 7 años, en el municipio de El Playón, en el departamento de Santander.
El pasado 15 de diciembre, el menor se encontraba con su padre a bordo de un camión, que fue lanzado a un abismo por el alud y desapareció.
El fin de semana, milagrosamente el niño fue localizado vivo, semisepultado entre el lodo, a cinco kilómetros de distancia del sitio donde se produjo la avalancha, en jurisdicción del municipio de Rionegro. Nayibe Lara, madre del pequeño, rebosante de alegría, dijo que “nunca perdió las esperanzas de encontrarlo con vida, que es un milagro de Dios”.

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