
Las largas filas de pasajeros cansados de esperar en los aeropuertos del área de Nueva York debido a una tormenta de nieve disminuyeron el miércoles al despegar a tiempo la mayoría de los vuelos, aunque los servicios de transporte urbanos seguían con problemas.
Los grandes campamentos de catres y las filas enormes dieron paso a colas ordenadas en las terminales aéreas neoyorquinas, pero persistían algunos grupos de pasajeros resignados a seguir acampando mientras aguardan la salida de sus vuelos, afectados por la tremenda nevada a principios de la semana.
Las pistas de los tres principales aeropuertos de la zona _Kennedy, LaGuardia y Newark_ fueron abiertas completamente el miércoles en la mañana, dijeron autoridades. Sin embargo, advirtieron que podría llevar días dotar de vuelos a todos los pasajeros que han estado acampando.
Las personas varadas en los aeropuertos empezaban a mostrar indicios de camaradería. Compartían cargadores de teléfonos, iban en grupo por café, se quejaban mutuamente sobre la comida rápida y se cuidaban el equipaje al momento de ir a los sanitarios.
La mayoría de los vuelos en el Aeropuerto Newark Liberty de Nueva Jersey estaban despegando y aterrizando el miércoles de acuerdo con lo programado. Continental Airlines dijo en su portal en la internet que sus operaciones en Newark se estaban acercando a la normalidad, pero que aún había algunas cancelaciones y retrasos.
El Aeropuerto Internacional de Filadelfia prácticamente no informó de demoras, cancelaciones ni pasajeros varados en la madrugada.
Más de 5.000 vuelos fueron cancelados en los tres principales aeropuertos de Nueva York, mil de ellos el martes.
En barrios en la ciudad de Nueva York, donde centenares de autobuses y decenas de ambulancias quedaron atascados, el servicio de autobuses fue afectado por la mañana en calles en las que aún había nieve.
El alcalde neoyorquino Michael Bloomberg se declaró el miércoles «muy insatisfecho» por la manera en que había actuado el sistema local de respuesta a emergencias. Más de 49.000 llamadas de emergencia saturaron a los operadores del servicio en un día.
El servicio de trenes, plagados por problemas en las señales y cortocircuitos, estaba mejorando, pero no había regresado a la normalidad días después de la tormenta. El Long Island Rail Road, el mayor sistema de trenes suburbanos de la nación, tenía funcionando solamente siete de sus 11 líneas.
Al otro lado del país, en la costa oeste, apareció una tormenta invernal con lluvia, nieve y vientos intensos que se internaba el miércoles en el sur de California. No había informaciones inmediatas sobre daños en zonas propensas a aludes. AP

