
La Cámara de Diputados italiana aprobó en las últimas horas las Cuentas del Estado 2010, que benefician al primer ministro Silvio Berlusconi, gracias a que la oposición de izquierda del Legislativo se opuso a sufragar. pese a los resultados, Berlusconi, perdió la mayoría absoluta en el Parlamento, por lo que podría presentar su renuncia.
Las Cuentas del Estado fueron aprobadas con 308 votos a favor, por debajo de los 316 necesarios para contar con mayoría absoluta, por lo que la oposición de izquierda pidió la renuncia de Berlusconi, al constatar que no cuenta más con mayoría parlamentaria para seguir gobernando.
El «Cavaliere» de los últimos días parece acorralado por todos los frentes. Los problemas económico-financieros del país sacuden desde hace semanas los mercados europeos: los mismos problemas que al mismo tiempo angustian a millones de italianos, a los cuales logró seducir repetidamente a lo largo de casi vente años.
Tampoco hay que olvidar la fuerte presión que muchas capitales europeas están haciendo sobre Roma o el impacto en la opinión pública por el caso de «Ruby Robacarazones» y otros problemas similares de faldas para el «Cavaliere».
Cuando hoy un periodista cercano a él dijo que el premier estaba listo para dejar las riendas del gobierno, la Bolsa comenzó a subir de inmediato, casi «festejando» un eventual adiós al poder.
En estas agitadas horas, el premier dio la sensación de no escuchar sin embargo casi a nadie, o tan sólo a pocas personas y familiares, entre las cuales su hija Marina, con quienes almorzó en su mansión de Arcore, cerca de Milán. Para el controvertido premier italiano las puertas de la crisis política podrían abrirse oficialmente mañana, en el caso que el Parlamento rechace una ley financiera impulsada por su gobierno.
Lo que todo el mundo se pregunta en Roma es si Berlusconi tiene preparado un «plan B» en el caso que termine en efecto perdiendo esta batalla parlamentaria.
Las «exit strategy» de las que se habló hoy en la capital son la del nacimiento de un gobierno «técnico» encabezado por el prestigioso economista Mario Monti o un Ejecutivo de transición liderado en cambio por Gianni Letta, su brazo derecho de toda la vida.
El problema es que, según parece, al premier no le gusta ninguna de estas dos posibilidades.
Santa Fe con agencias
