
De acuerdo con las autoridades, los aprendidos integraban una banda de profesionales, contadores y administradores de empresas, dedicados a desviar fondos del narcotráfico a empresas fachada, donde los dineros aparecían como legales.
La Policía afirmó que desvertebrar esta organización criminal tomó más de cuatro años, tiempo en que las autoridades lograron archivar suficiente material probatorio para sus respectivas judicializaciones.
Las autoridades indicaron que esta banda ejecutaba contratos falsos para asesorías técnicas y estudios de licitaciones ficticias, luego registraban pagos de negocios inexistentes en diversas cuentas bancarias.