
El rey de España, Juan Carlos I, ofreció disculpas el miércoles ante sus conciudadanos por su participación en un controvertido safari realizado la semana pasada a Botswana, que desató las críticas en este país, inmerso en una profunda crisis económica.
«Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir», dijo el Rey español en su alocución a través de la televisión de su país, antes de abandonar la clínica donde fue ingresado el pasado sábado, luego de sufrir una fractura de cadera durante una cacería de elefantes en el país africano.
El accidente del rey Juan Carlos desencadenó una oleada de críticas en diversos sectores sociales, que reclamaron un esclarecimiento de la polémica expedición llevada a cabo por el soberano.
La coalición Izquierda Unida (IU) calificó el pasado lunes de indecoroso el viaje de placer, en momentos en que el propio rey pide sacrificios al pueblo para salir de la crisis económica.
El líder de IU, Cayo Lara, denunció que con su safari, el jefe del Estado y la Casa Real están demostrando una total falta de ética con la actual situación que atraviesa este país, sometido a duros recortes sociales.
Lara señaló que cuesta comprender cómo puede separarse el ámbito privado del público de ese desplazamiento a África, el cual trascendió después de que el soberano se fracturara la cadera.
Si no hubiera sufrido ese accidente no nos hubiésemos enterado, se lamentó el coordinador federal de la tercera fuerza política en votos de España, quien anticipó que IU se interesará ante el Congreso de los Diputados por el sustento económico de ese recorrido.
En su ofensiva parlamentaria, la coalición de izquierda preguntará al gobierno conservador de Mariano Rajoy si el periplo fue sufragado con dinero público, o si los recursos se tuvieron que tomar de las partidas presupuestarias de otros ministerios.
Preguntado sobre este asunto, Lara consideró que el monarca no puede expresar por un lado su preocupación por los miles de jóvenes inmersos en el desempleo, para a continuación marcharse a un país a matar elefantes.
Llamó también la atención sobre la supuesta descoordinación existente entre el Palacio de la Moncloa (sede gubernamental) y la jefatura del Estado, pues, según su criterio, hay dudas respecto al grado de conocimiento que tenía el ejecutivo del controvertido safari.
Aprovechó para recordar que el duro ajuste puesto en marcha por Rajoy para hacer frente a la crisis obvió dos partidas: la de la Casa del Rey, que apenas sufrió un recorte del dos por ciento, y la de la Iglesia católica, que fue del cero por ciento, ironizó.
Santa Fe con agencias
