Según pruebas recolectadas por la Fiscalía en el caso del grafitero, Diego Felipe Becerra, que murió el pasado 19 de agosto, el patrullero de la policía, Wilmer Antonio Alarcón, sabía que el joven no estaba armado, puesto que lo persiguió y requisó dándose cuenta que no tenía ningún arma.
En el escrito que presentó el tribunal se afirmó que el joven después de ser requisado por el patrullero salió corriendo sin saber el motivo, y luego de esto se dio el suceso del disparo por parte del uniformado que impacto en la espalda del grafitero el cual provocó la muerte.
Con el conocimiento de estas pruebas, la Fiscalía consideró que el policía tenía la intención de “dar muerte” al grafitero.
«Dirigió su voluntad a la realización de la conducta. Además, no corría riesgo alguno y por lo tanto actuaba sobre seguro de conseguir su cometido, el cual no fue otro diferente que dar muerte a esta persona», afirma un párrafo del escrito.
Así mismo, el escrito probatorio de 10 páginas anuncia que el patrullero sabía que el joven no estaba armado por lo que no presentaba ningún riesgo para su vida.
«El patrullero Alarcón, conocía y sabia que el joven Becerra no representaba ningún riesgo, pues, lo había requisado había determinado que dicho joven no portaba arma u objeto alguno, para repeler un ataque con arma letal o colocarlo en algún estado de peligro».
Igualmente, en algunos testimonios recolectados por el ente acusador se afirma que un gripo de oficiales y suboficiales de policía modificaron la escena del crimen y pusieron una pistola en esta, con el objetivo de inculpar al joven grafitero de un hecho criminal ilegal.
También, el documento asegura que hay declaraciones de una persona que es testigo clave del crimen la cual afirma que el patrullero persiguió varias cuadras al joven y luego saco su arma y disparó contra la humanidad de Becerra el cual cayo inmediatamente al piso y posteriormente fue recogido por un carro particular el cual lo llevo a un centro hospitalario cercano.
«Al tratar de alcanzarlo desenfundó su arma de dotación y procedió a disparar contra la humanidad de Becerra, hiriéndolo en la espalda, luego es llevado en un vehículo a la Clínica Shaio donde fallece», señala el documento probatorio.
Hasta el momento la Fiscalía ha anunciado que existen 70 pruebas entre documentos y testimonios en contra del uniformado, el cual podría pagar una pena de 30 a 40 años sin beneficio alguno ya que atentó contra un menor de edad, el delito de que se le acusa es homicidio agravado.
Redacción: Paola del Pilar Reyes
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