
Dos estudiantes que habían sido secuestrados hace cinco meses en Nariño y por los cuales ya se había pagado rescate, fueron encontrados muertos en las últimas horas en la misma región en la cual se produjo el plagio.
Las víctimas, amigos entre sí, respondían a los nombres de Darío Javier Benavides Hernández, de 18 años de edad, natural de
Ipiales y estudiante de carrera técnica y Robert Humberto Solís Mena, de 17 años de edad, natural del municipio de Córdoba, Nariño, estudiante de primer semestre de contaduría pública.
Los cuerpos de los dos muchachos, que habían sido secuestrados el pasado 6 de marzo en la ciudad de Ipiales cuando se disponían a negociar un carro de uno de ellos, fueron hallados en el sector conocido como Cerro Negro, a seis horas del casco urbano del municipio de Mallama.
Las investigaciones adelantadas por el Gaula Nariño indican que a los ocho días de haber sido secuestrados los familiares de los jóvenes recibieron llamadas extorsivas a través de las cuales les exigían la cancelación de 200 millones de pesos para su liberación.
Los investigadores indicaron que al parecer, el mismo día que los delincuentes recibieron el dinero asesinaron a los dos estudiantes y los dejaron abandonados a un lado del cambuche donde los tenían secuestrados.
Sin embargo, pese a que ya les habían dado muerte, los antisociales continuaron exigiendo más dinero a los padres de los muchachos.
Los cuerpos de los jovenes fueron hallados porque los organismos de inteligencia lograron capturar a un sujeto, quien confesó su participación y condujo a los agentes al cambuche en el cual habían tenido a los secuestrados.
Sin embargo, allí solo encontraron algunas prendas y al examinar los alrededores hallaron al aire libre las osamentas de los jovenes.
Los agentes de la Fiscalia señalaron que los secuestradores les dieron muerte y no enterraron los cuerpos, y estos fueron presa de las aveas de rapiña, que los dejaron irreconocibles.