
Cerca de 688 mujeres se han vinculado con la ‘Casa refugio’ que ofrece la Secretaría de Planeación para las víctimas de violencia intrafamiliar.
La entidad cuenta, además, con 16 ‘Casas de Igualdad de Oportunidades’, que favorecen la participación de las mujeres en la formulación de las políticas de la ciudad. Para 2016, la Secretaría tiene proyectado aumentar el número de casas existentes.
Según Silvana Palomino, subsecretaria de Mujer, Géneros y Diversidad Sexual, una mujer que haya sido víctima de violencia intrafamiliar y que esté interesada en acceder a la ‘Casa refugio’, debe acercarse, en primer lugar, a una comisaría de familia o a la Fiscalía General y denunciar el maltrato. Posteriormente será enviada a la casa, en donde recibirá asesoría jurídica y psicológica, así como vestuario y alimentación.
En dicho lugar se acogen, no solo a las mujeres, sino a sus hijos e hijas. El tiempo máximo de permanencia en el sitio es de ocho meses. Durante este periodo, los niños y niñas estudian en colegios cercanos al sector. «A futuro queremos establecer unos convenios económicos con el SENA, que les den herramientas a las madres para que cuando salgan no tengan que volver con el agresor, sino que puedan tener un mecanismo de subsistencia propio», afirma la subsecretaria.
De acuerdo con Palomino, la meta de la entidad es poner en funcionamiento otras seis ‘Casas refugio’ para 2016.
La Secretaría de Planeación cuenta también con 16 ‘Casas de Igualdad de Oportunidades’, en diferentes localidades, cuyo objetivo es promover la participación política de las mujeres.
Según Palomino, cuando las mujeres entran en el debate político, contribuyen al desarrollo de una ciudad incluyente, que responda a sus derechos y necesidades. Por ello, la Secretaría de Planeación espera aumentar en un 40% la participación de mujeres en las listas a Consejo y Juntas Administradoras Locales (JAL), durante los próximos dos años.
La entidad tiene proyectada la creación de otras cuatro ‘Casas de Igualdad de Oportunidades’, antes de que finalice la administración de la Bogotá Humana.
Para Palomino, «estas casas son laboratorios de empoderamiento y lugares de encuentro para las mujeres, en donde pueden conocer sus derechos y aprender a defenderlos».
