
Los cancilleres de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) estuvieron ayer reunidos durante toda la jornada debatiendo el documento que aprobarán hoy los presidentes de la región.
El informe sobre la suspensión de Paraguay como miembro pleno del bloque regional a raíz de la destitución de Fernando Lugo es uno de los temas centrales de la cumbre. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner le había anticipado a su par peruano, Ollanta Humala, que plantearía la necesidad de consolidar un frente común ante el “colonialismo judicial” demostrado por los fallos favorables que obtuvieron fondos buitre contra la Argentina.
El criterio es que esa operatoria es una espada de Damocles que pende sobre las políticas soberanas de todo país que contraríen las reglas del capital financiero internacional. Pero el encargado del señalamiento será ahora el vicepresidente Amado Boudou: anoche se confirmó que la Presidenta suspendía el viaje por un cuadro de lumbalgia (ver recuadro). La ausencia de CFK sumada a la de Dilma Rousseff, Hugo Chávez y Evo Morales transformó a última hora el pleno de la Unasur en un encuentro desgajado.
En el hotel suizo del coqueto barrio San Isidro las vallas y controles de seguridad prenunciaban el hermetismo del encuentro de cancilleres.
El celo superó esta vez todo lo previsible: la inmensa sala de prensa internacional sirvió para ver, por un rato, la imagen muda del plenario de ministros. El audio sólo fue habilitado al principio para que el canciller peruano Rafael Roncagliolo diera la bienvenida a sus pares de la Unasur. “Estamos viviendo la hora de América latina. La crisis esta vez nos encuentra unidos y con una visión clara y determinada sobre nuestro camino y destino común”, destacó antes de abrir la rueda de debate. Pasado el mediodía, los cancilleres se levantaron para retratarse en la tradicional foto del cónclave y tras un rápido almuerzo retornaron a las deliberaciones.
El ánimo de confraternidad fue sacudido por la decisión de Colombia de denunciar el Pacto de Bogotá y dejar así de someterse al arbitrio de la Corte Internacional de La Haya para dirimir un conflicto limítrofe con Nicaragua. El gabinete del presidente Juan Manuel Santos anunció el cambio de criterio tras conocerse el fallo que implica para su país la pérdida de 70 mil kilómetros cuadrados de mar Caribe.
“Los límites entre los Estados deben ser fijados por los propios Estados”, dijo Santos. Si bien Nicaragua no forma parte de la Unasur, dos miembros de este bloque, Perú y Chile, empiezan el lunes a tratar en ese tribunal un conflicto limítrofe en el mar. Ante el revuelo causado por el volantazo colombiano, ministros de Sebastián Piñera y de Ollanta Humala se encargaron de asegurar que aceptarán el veredicto de La Haya. Los testimonios, sin embargo, no alcanzaron para conjurar la ola de rumores en los pasillos sobre qué hará cada país si le resulta insatisfactoria la definición de los límites marítimos.
Santa Fe con agencias
