/a>< Mediante un discurso dirigido al país, el presidente sirio Bashar Al-Assad apuntó en un tono desafiante este domingo hacia una nueva iniciativa de paz con el objeto de poner fin a la violencia que comenzó hace 22 meses en Siria. Assad instó a sus compatriotas a unirse contra «criminales asesinos» que, según dijo, cumplen con una conspiración extranjera que busca destruir a la nación.
En el discurso, que duró cerca de una hora y en el cual se le notaba confiado y sereno, Assad no mencionó las exigencias internacionales para que renuncie y dijo que está dispuesto a sostener un diálogo, pero sólo con aquéllos «que no han traicionado a Siria». Pidió reconciliación nacional, convocar a elecciones y una nueva Constitución, pero exigió como condición que los países de la región y los de Occidente dejen de financiar y enviar armas a los rebeldes que tratan de derrocarlo.
De igual manera, el presidente sirio admitió el enorme impacto del conflicto en el país, que según cálculos recientes de las Naciones Unidas asciende a los 60.000 muertos
Además, la nueva iniciativa del presidente sirio evoca los cambios simbólicos y concesiones que su gobierno hizo al inicio de las protestas contra su gobierno, los cuales fueron rechazados en ese momento por no ser suficientes y demasiado tardíos.
Entre tanto, el secretario del Exterior de Gran Bretaña, William Hague, dijo que el discurso de Assad «iba más allá de la hipocresía». En un mensaje enviado por su cuenta oficial de Twitter, Hague señaló que «las promesas vacías de reforma no engañan a nadie».

