
El ciclista estadounidense reconoce en la entrevista a Oprah Winfrey lo que lleva años negando: que se dopaba en sus años triunfantes en el Tour
Como si fuese el San Pedro del ciclismo, Lance Armstrong negó durante años haber conocido el mundo del dopaje.
Sus noes repetidos apenas eran discutidos. No en vano Armstrong es (era) una leyenda del ciclismo y su dopaje hubiese supuesto casi la sentencia de muerte de un deporte golpeado durante años por la lacra del dopaje.
No sorprende tanto su confesión de dopaje tanto como el hecho de las reiteradas negaciones de las acusaciones de dopaje que el texano ha realizado a lo largo de su carrera.
Tal vez el primero en abrir las hostilidades contra Armstrong y su dopaje fuese el italiano Filippo Simeoni, un corredor lejos de la élite, quien en 2001 confesó que se había dopado bajo el contro del doctor italiano Michele Ferrari e insinúo, sin decirlo taxativamente, que Armstrong también lo hacía.
Armstrong llegó a neutralizar la escapada de un corredor que había insinuado que se dopaba
El estadounidense jamás se lo perdonó. Y no sólo eso. Armstrong fue capaz de lanzarse a por Simeoni en una etapa del Tour del 2004 con el único motivo de que Simeoni pudiese conseguir un triunfo parcial en la ronda gala.
Ese mismo año arrancan las acusaciones más o menos formales contra Armstrong, como el libro ‘L. A. Confidential, Los secretos de Lance Armstrong’, escrito por los periodistas Pierre Ballester y David Walsh.
El año siguiente, en 2005, llegaría la primera negación contundente de Lance Armstrong. Fue en el programa de Larry King. «“He vuelto de una sentencia de muerte, ¿por qué iba a regresar al deporte, doparme y volver a poner en riesgo mi salud?”, aseguró.
Su guerra con L’Equipe
En 2006, Armstrong, tras un informe aparecido en L’Equipe (el prestigioso periódico francés con el qur Armstrong ha estado en guerra permanente), el exciclista emitió un comunicado oficial. «Lance Armstrong nunca admitió, sugirió o indicó haber tomado sustancias dopantes”, rezaba. Además, el propio Armstrong aparecía en las páginas del periódico francés para asegurar lo siguiente. «Gané el Tour siete años consecutivos y nunca se demostró que me dopara, pese a siete años de intensa vigilancia».
Landis, tras ser desposeído del Tour de 2006, acusó a Armstrong de dopaje
El río suena con más fuerza que nunca tras las acusaciones de dopaje efectuadas por Floyd Landis, el ganador del Tour en 2006. A Landis le cazaron por un positivo de testosterona, le quitaron el Tour y Landis, despechado, afirmo que el dopaje era algo generalizado en el US Postal, Armstrong incluido.
Armstrong respondió con virulencia. «No tenemos nada que esconder, nada de lo que huir. Es su palabra contra la nuestra. Creo que la historia habla por sí misma. No sabemos lo que él hizo o dejó de hacer durante el Tour de 2006. Hemos seguido su caso y todas sus peripecias”, afirmó Armstrong.
Armstrong y Landis, en un entrenamiento en 2003.
Tras Armstrong, llegaron más. Como Hincapie. «Lo vi que se inyectaba más de una vez, como todos lo hicimos, como lo hice yo muchas, muchas veces, aseguró Hincapie. También lo aseguró Tyler Hamilton, quien publicó titulado ‘In The Secret Race: Inside the Hidden World of the Tour de France: Doping, Cover-ups and Winning at All Costs» (La carrera secreta. Dentro del mundo oculto del Tour de Francia: dopaje, simulaciones y ganar a cualquier precio)’.
El informe presentado por la USADA en 2012 desencadena la ‘caza’ de Armstrong. La USADA le sanciona de por vida para la práctica para el deporte profesional y la UCI hizo propio el informe de la agencia estatal antidopaje estadounidense y ‘borró’ el palmarés de Armstrong, que perdió todos sus títulos y sus carreras.
También para las acusaciones de la USADA tuvo respuesta Armstrong. “Nunca me he dopado. He completado 25 años de carrera como atleta sin ninguna mancha, he pasado más de 500 análisis de dopaje y nunca he fallado en ninguno», aseguró Armstrong.
Tras la confesión de Armstrong a Oprah Winfrey en una entrevista que romperá registros de audiencia (a pesar de que se ha filtrado el desenlace), cabepreguntaré qué ha llevado al texano a confesar. ¿Por qué ahora? ¿Qué más tiene que perder una vez que la UCI le quitó todos sus títulos? ¿Qué gana con la confesión en este momento?
Armstrong negó sistemáticamente y durante años las acusaciones de dopaje
Tal vez la posibilidad de ser acusado de perjurio. El estadounidense podría ser acusado de perjurio si se demuestra que mintió en la investigación del FBI en la que declaró delante de un gran jurado que jamás se había dopado.
Es lo único que tendría que ganar un Armstrong que incluso posó con sus maillots de campeón del Tour en su rancho de Texas tras la sanción de la UCI.
Ganará eso pero perderá su palabra. Lo único que le quedaba tras un palmarés vacío.