
Tal como estaba anunciado, el vicepresidente venezolano Nicolás Maduro leyó esta mañana la carta que envió desde La Habana el presidente Hugo Chávez a la cumbre de mandatario de la Celac en Santiago de Chile y la cual se convirtió en la primera prueba de “sobrevivencia” del mandatario tras la última operación quirúrgica que se le practicó en la isla.
“Esta es mi forma de hacerme presente, con el compromiso activo de Venezuela con la causa histórica común”, señala Chávez en la misiva, la cual, aunque su texto está escrito a mano en letra de imprenta, sólo la firma con tinta roja corresponde al puño y letra del mandatario.
Chávez explica que desde diciembre del año pasado se encuentra “batallando de nuevo” por su salud en Cuba y añade que seguirá desde allí el desarrollo de la Cumbre.
En el documento, Chávez reitera su rechazo al bloqueo de Estados Unidos a Cuba y advierte que fueron infructuosos los esfuerzos “del imperio” por aislar a este país Cuba, al destacar que el gobierno cubano asume la presidencia pro témpore de la Celac, hecho que califica un “acto de justicia”.
Chávez señala que la Celac es el proyecto político, económico y social «más importante de nuestra historia contemporánea» y añade que es importante dar “rigurosa cumplimiento” a dos compromisos sociales:
“Hablo del desarrollo del programa de alfabetización y la erradicación del hambre. La única respuesta que han encontrado los países es el recorte del gasto social. Desde la Celac podemos obtener el crecimiento económico con una inversión en el gasto social”, precisa.
Dice que también urge “consensuar” un acuerdo que “nos permita llevar a cabo una agenda energética común (…) Allí está la experiencia exitosa de Petrocaribe”, subraya.
Con el bloqueo a Cuba, Chávez rechaza «la continua colonización y ahora militarización progresiva de la isla de Las Malvinas», hechos que considera violatorios de las resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Chávez cita al Libertador Simón Bolívar, a Bernardo O’Higgins, a Andrés Bello, a Jorge Luis Borges y a Jorge Abelardo Ramos para destacar la importancia de la unión regional.
Señala que con la Celac, la Nación de Repúblicas, como la llamaba Bolívar, ha comenzado a perfilarse.
«Los sagrados propósitos, nuestras relaciones fraternales e intereses comunes que nos unen tienen en la Celac una base fundamental para garantizar la estabilidad de los gobiernos y la soberanía y la perpetuidad de cada una de nuestras patrias», reseña en la carta el mandatario venezolano.
Señala que no debe repetirse el quiebre del proyecto de unión por parte de las oligarquías, que se produjo en la época independentista.
«Pongo mi convicción al reiterar las palabras que pronuncié cuando nació la Celac: hoy somos una patria o no seremos patria. O hacemos la única patria grande o no habrá patria para nadie en estas tierras», subraya.
Chávez dice que tiene la convicción de que la tendencia del siglo XXI debe ser la misma enunciada por Bello, en el sentido de que la gran política tiene en la Celac un sólido espacio para su realización y agrega:
«Se ha puesto elocuentemente de manifiesto que América Latina y el Caribe es capaz de pensarse y verse a sí misma y al mundo con plena autonomía y actuar conjuntamente. La gran política supone un aprendizaje permanente: es aprender a convivir con nuestras diferencias, aceptarlas y procesarlas, buscando la manera de complementarnos. La gran política impide que la intriga nos divida».
Sostiene, además, que «en esta hora estelar de nuestra historia, fracasarán quienes pretenden dividirnos».
El Jefe de Estado venezolano destaca asimismo la importancia de la zona de paz que está en creación en la región, donde se respete el Derecho Internacional y se reivindique la solución política y negociada de los conflictos.
«Tenemos el deber de anteponer a la lógica de la guerra una cultura de la paz», puntualiza.
“Vaya un infinito y fraterno abrazo para todos y todas, hasta la victoria siempre. Que vivan nuestros pueblo, que viva la Celac”, concluye la misiva.