
Los familiares de 154 de las 231 víctimas del incendio en una discoteca en la ciudad de Santa María, estado de Rio Grande do Sul, participaron desde muy temprano en una maratón de funerales, acompañados por decenas de emocionados residentes de la localidad.
Mientras, la policía detuvo a uno de los propietarios de la discoteca Kiss, Elissandro Sphor, al vocalista de la banda Gurizada Fandangueira y a un asistente del grupo. Posteriormente, se entregó uno de los socios del local nocturno, Mauro Hoffman, quien tenía una orden de captura.
El juez Regis Adil Bertolini pidió la prisión temporal de estas cuatro personas para determinar responsabilidades. Los miembros de la banda fueron detenidos durante el velatorio del acordeonista del grupo, Danilo Jaques, en la ciudad de Mata, vecina a Santa María. El guitarrista Rodrigo Lemos Martins, sugirió que la banda no fue responsable. “Había muchos cables (en el techo), quizás fue un cortocircuito”, dijo el músico citado por Folha de Sao Paulo.
Anoche, la justicia ordenó el bloqueo de todos los bienes de los dueños del local, “para garantizar indemnizaciones futuras”, dijo el defensor del estado Nilton Leonel María.
El uso de bengalas dentro del club fue una violación del reglamento de seguridad, dijeron bomberos. En un comunicado difundido por sus abogados, los propietarios sostuvieron que la tragedia fue un “accidente” y aseguraron que los sistemas de protección y combate de incendios eran “apropiados para las necesidades del recinto y de sus frecuentadores”.
La ciudad de Santa María, de 261.000 habitantes, se vistió ayer de luto. El Cementerio Ecuménico Municipal y el Parque Jardim Santa Rita abrieron sus puertas antes de las 8.00 h para recibir a las víctimas mortales del incendio, en una procesión interminable de féretros, seguidos por familiares y amigos, desgarrados por la tragedia.
El diario Folha de Sao Paulo informó que los familiares tuvieron sólo dos minutos para reconocer a las víctimas y que decenas de psicólogos llegaron al lugar para ayudar.
En la discoteca, la policía continuó realizando pericias, mientras la gente que pasaba por el lugar depositaba flores en las afueras del recinto.
Dilma Rousseff ayer se refirió nuevamente a la tragedia. “Hablo desde el dolor para recordar la responsabilidad que todos nosotros, desde el Poder Ejecutivo, tenemos con la población. Frente a la tragedia, tenemos que asegurar que jamás se repetirá”, dijo.
La cifra de muertos que dejó el incendio fue corregida desde 233 a 231, ya que las autoridades señalaron que en un principio algunos nombres habían sido contados dos veces. La mayoría de las víctimas bordeaba los veinte años y al menos un centenar eran estudiantes de la Universidad Federal de Santa María, según confirmó ayer esa institución.
Además, de los 121 heridos, 82 estaban hospitalizados y al menos 30 muy graves, según informó ayer el ministro brasileño de Salud, Alexandre Padilha, quien añadió que por este motivo la cifra de fallecidos podría aumentar.
“Nosotros estuvimos juntos en un asado y él decidió pasar por la discoteca. No debería haber ido, debería haberse quedado con nosotros”, dijo entre lágrimas a la agencia DPA Everton Revelante, quien perdió a su amigo Silvio Beure. Así como gran parte de las víctimas fatales, Beure se había refugiado en uno de los baños de la discoteca, y allí falleció asfixiado por el humo.
Santa Fe con agencias