Bogotá

Requiem por El Restrepo: Colombiano ponte en mis zapatos

Foto: Danna Enciso
Foto: Danna Enciso
Por Jairo Pulgarín; Con información de Danna Enciso

El emblemático barrio de El Restrepo (sur de Bogotá) no es el mismo desde hace tres años. Los fabricantes y comercializadores del calzado nacional se han visto afectados por lo que ellos mismos llaman “la pisada china” que ha provocado el desplome del comercio de la localidad. El impacto de los productos asiáticos es tan grande que a su paso ha dejado desempleo en el país. Pequeñas y medianas empresas productoras de calzado en cuero, con gran desazón, han tenido que despedir operarios, vendedores y cerrar locales desde donde comercializaban su producto.

Las cifras dadas por la Secretaría de Desarrollo Económico de Bogotá desnudan la situación. Según las últimas estadísticas, más de 1 Millón 600 mil pares de zapatos chinos entraron al país en un año para ser comercializados a menos de un dólar (menos de 1.800 pesos colombianos). El precio de un par de zapatos colombianos de buena calidad puede costar unos 13 dólares americanos (24 mil pesos colombianos).

El futuro es oscuro

Rosa Aguirre, fabricante y comerciante del sector desde hace más de veinte años lleva muchas noches sin dormir. Asegura que el calzado chino le ha disminuido sus ventas y producción de zapatos en un 70%. No ha cerrado porque tiene la esperanza de que el gobierno implemente una medida de protección al calzado nacional. Un arancel o sobre costo de protección de 13 dólares sería una buena medida, comenta. Sin embargo, las cosas parecen ir de mal en peor. Ya el gobierno colombiano anunció que dentro de tres meses comenzará a regir el TLC (Tratado de Libre Comercio) con Panamá. Será “El fin del Restrepo” pronostica Rosa. Cuando le abramos las puertas a Panamá de par en par, habrá zapatos de todas partes, a precio de güevo…

Rosa está consternada. Se siente entre la espada y la pared. Sobrevive en una calle ciega. Cree hoy que la única salida sería cerrar su fábrica y el local con el que comercializa sus productos. Como Rosa, hay más de 450 fábricas y con ellas, aproximadamente, más de 2mil 250 personas en riesgo de quedar desempleadas. “Sin duda habrá un gran impacto para nuestra economía local, que cada día va en decadencia”.

Foto: Danna Enciso
Foto: Danna Enciso

El 6 de junio pasado (jueves) se realizó una marcha en Bogotá por parte de los comerciantes, fabricantes, productores y beneficiarios de las industrias colombianas de calzado. Participaron zapateros de Cali, Bucaramanga, Cúcuta y Barranquilla. A nivel local se sumaron, empresarios de la zona de El Restrepo. Participaron también los de Isla del Sol y de Venecia, reconocidos focos de producción y comercialización de calzado. Llegaron los de San Benito, localidad destacada por dar abastecimiento en cueros a las industrias. Pretendían todos llamar la atención del gobierno, mediante el desarrollo de un plan de acción dirigido también a las distribuidoras e importadoras de calzado chino en Colombia buscando un acuerdo entre las tres partes de conflicto.

Miguel Ángel Gómez, promotor y vocero de la marcha y de la campaña “Colombiano ponte en mis zapatos” sostiene que la invasión de zapatos chinos, ha generado desempleo en los pequeños industriales, quiebras en los comerciantes y grandes dolores de cabeza entre los productores nacionales. “Claramente el mercado chino desestabiliza la economía colombiana. Gran cantidad de familias y madres cabeza de hogar se beneficia de nuestras industrias zapateras, y donde se llegue a reducir esta economía, el desempleo no da espera”.

Don Miguel como lo llaman sus empleados le propone al Ministerio de Comercio Exterior y a la DIAN, en primera instancia, el alza del arancel. La segunda propuesta es que se empiece a controlar el número de productos extranjeros que ingresan al país, sobre todo chinos, para que al cabo de un año el porcentaje y cantidad de calzado importado empiece a descender, con el fin de que el producto colombiano tome auge y logre estabilizarse en un periodo de cinco (5) años. Este lapso sería empleado también para tecnificar la mano de obra e implementar tecnología con aportes económicos por parte del Estado, para poder competir al nivel de las grandes potencias económicas como La China. La tercera medida es para la DIAN. Le exigen más severidad en el control del contrabando, puesto que las incautaciones de zapatos y mercancía, es mínima, considerando la cantidad de productos que ingresa ilegalmente al país. Los zapatos que ingresan de esta forma desvalorizan el calzado colombiano.

El gobierno sigue sin amarrarse los cordones

El gobierno no se ha manifestado visiblemente, dicen los pequeños comerciantes. Sólo en el Fondo de Desarrollo Económico se están gestionando acciones pero no se tiene claridad de a qué sectores del gremio serán llevadas esas acciones. Por otro lado, se han dado charlas en el Ministerio de Comercio Exterior, pero sólo con unos pocos industriales de gran magnitud para quienes el riesgo no es tan alto como el que experimenta la gente de El Restrepo.

Durmiendo con el enemigo

El ambiente que se respira en la zona comercial de El Restrepo es de incertidumbre, pánico e inestabilidad. Los comerciantes, al encontrarse con locales vecinos a los suyos, con mercancía de origen chino, también les hacen una fuerte competencia a estos pequeños industriales. Son zapatos de bajo costo y de muy mala calidad.

“Parte de la solución también está en nuestras manos. Si compramos artículos de contrabando o de origen chino le estamos dando la espalda a nuestra Nación”, comentan estos zapateros colombianos. “La invitación es a comprar “Zapatos, Made in Colombia” para contener esta invasión que destruye la industria y el empleo nacional. Hay que recordar que “lo barato sale caro”. Es tiempo de concientizar y de ser solidarios con nuestra industria, con nuestros fabricantes y con los comercializadores bogotanos. Son muchas las familias que dependen de estos empleos y que constituyen hoy una parte valiosa de la economía nacional”.