Fiscalia afirma que policías hicieron «pacto de silencio sepulcral» para ocultar crimen de grafitero
–La fiscalía afirmó que los policias implicados en la alteración de la escena del homicidio del grafitero Diego Felipe Becerra hicieron un «`pacto de silencio sepulcral» para ocultar el crimen, con la advertencia de que «se moría el que hablara».
La revelación la hizo la fiscalia en la audiencia en la cual la juez 64 de control de garantías de Bogotá legalizó la captura de los coroneles de la Policía Nacional José Javier Vivas y Nelson de Jesús Arévalo, por su presunta responsabilidad en la muerte del joven Becerra, ocurrida en el año 2011 al norte de la capital de la república.
En la misma diligencia, fue legalizada la captura de Nubia Mahecha, esposa del conductor de la buseta Jorge Eliecer Narváez, también como coautora del aesinato.
El fiscal del caso transcribió la declaración de uno de los implicados, según el cual «por orden del coronel Nelson Arévalo se hizo un pacto de silencio sepulcral» entre los oficiales y sub oficiales implicados en el caso, y que se acordó que «si alguna persona hablaba, se moría».
Confirmó que de acuerdo con el testigo, se manipuló la escena del crimen para ocultar el hecho y que los coroneles José Vivas y Nelson Arévalo, junto con otros oficiales y suboficiales, estuvieron presentes en el lugar de los hechos en horas de la madrugada, donde se presentó la presunta adulteración de la escena del crimen.
«Por orden del coronel Arévalo, mandaron traer de la Metropolitana de Bogotá, una pistola para ponerla después en la escena del crimen y justificar la embalada que se había pegado Alarcón. El hombre estaba llorando y temblaba diciendo que se había embalado con ese pelao», dijo.
Añadio que «el patrullero Wilmer Alarcón pagó de su sueldo entre 200 y 300 mil pesos por el arma que fue puesta en la escena y que trajeron otros policías desde la Metropolitana de Bogotá».
«El entonces asesor jurídico de la Policía y ex abogado del patrullero Wilmer Alarcón quien fue el que le disparó a Diego Felipe, se acercó al cadáver del joven grafitero y acomodó un arma en el andén para simular que el muchacho le había disparado al patrullero», precisó el fiscal.
Señaló que el testigo sostuvo que «el Coronel Arévalo dijo que lo que se estaba haciendo era porque Alarcón era un buen policía y que el otro era un delincuente que ya estaba muerto. Y que si alguno hablaba le iba a ir peor porque ya había tenido un caso parecido en donde le habían metido muchos más años al policía que al mismo delincuente».
Hoy en la continuación del proceso en el complejo judicial de Paloquemao se definirá la medida de aseguramiento contra los dos oficiales y la mujer.