
Un joven llamado Kevin Chenais viajará de EEUU a Europa en barco. El motivo es que la aerolínea British Airways le prohibió viajar en avión debido a su extrema gordura.
Kevin Chenais, de 22 años, ha decidido, junto con su familia, regresar a Europa en barco después de que una aerolínea considerara que el joven era demasiado gordo para embarcar en un vuelo desde Chicago, EE.UU.
Chenais de 22 años, pesa aproximadamente 230 kilogramos por padecer un desequilibrio hormonal. Viajó a EE.UU. desde Francia en 2012 para recibir un tratamiento médico en una clínica de Chicago.
Terminado su tratamiento Iba a regresar en avión a Europa a finales de octubre, pero sus planes tuvieron que cambiar después de que la compañía British Airways le impidiese viajar por considerar que era demasiado obeso.
Lo contradictorio de la situación es que esa misma compañía fue la que lo llevó a EE.UU.
La madre del joven manifestó su indignación en los medios locales: «La culpa es de British Airways porque ahora nos dejan aquí cuando fueron ellos los que nos trajeron», afirmó. «Si pudieron traerlo aquí en clase turista con ese problema, podrían haberlo llevado de regreso en clase turista también» dijo a la prensa.
Intentando resolver la situación, Kevin y sus padres pasaron casi dos semanas en un hotel cerca al aeropuerto de Chicago. Sin embargo, la paciencia se les agotó y esta semana finalmente decidieron viajar en tren a Nueva York. Desde esta ciudad regresarán a Europa a bordo del buque Queen Mary II. El viaje está programado para el próximo 19 de noviembre de este año.
“Fue imposible acomodar al pasajero con seguridad», apuntó una portavoz de la aerolínea British Aiways, que aseguró que la compañía aérea propuso «reembolsarle el billete íntegramente».
Sin embargo, los padres declararon que aún no han recibido el dinero y que estaban dispuestos a denunciar a la empresa. Además, informó que la aerolínea únicamente pagó 5 de las 13 noches que pasaron en hotel de Chicago.
Tras conocer lo sucedido, otras aerolíneas dijeron que estaban dispuestas a llevar a Kevin en sus vuelos, pero a la familia ya no le quedaba más dinero. «Pagamos 1.200 dólares por el tren y después el [billete del] barco, 2.200 dólares. No podemos pagar más» aseguraron.
