
Un ateo polaco demandó a un hospital debido a que mientras se encontraba en estado de coma, un sacerdote rezó por él y le aplicó el sacramento de la unción de los enfermos.
Una vez, Jerzy R. se curó, exigió al hospital 21.000 euros de compensación, alegando que había sufrido un grave «daño inmaterial». El caso, tuvo lugar en la ciudad de Szczecin, y llegó incluso al Tribunal Supremo de Polonia, ante el que el afectado invocó con éxito el principio de que la libertad de conciencia protege también a los no creyentes y que al rezar un sacerdote católico por él, se había violado la suya.
Por el momento, un tribunal local, determinará si la compensación le será dada o no al hombre.
En Polonia, como suele ser tradición en otros países católicos, los sacerdotes recorren las salas de los hospitales propinando los sacramentos a los enfermos, y, sobre todo, a quienes corren serio peligro de muerte.
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