Con saqueos masivos de datos como el de Sony, el mayor ciberataque padecido por una empresa, o el que sufrió Apple hace unos meses, cuando decenas de fotos privadas de actrices de Hollywood fueron robadas y difundidas por todos los rincones de la red, hablar de Internet y seguridad se ha convertido en una contradicción.
La mayoría de los expertos considera que el actual sistema de contraseñas que rige la red ha caducado por lo incómodo que resulta para los usuarios y, como queda cada vez más claro, por su falta de fiabilidad. El futuro se encuentra en los sistemas de doble autenticación y en la biometría, campo en el que varias empresas españolas están en la vanguardia. Mientras tanto todos los expertos en seguridad dan el mismo consejo: generar contraseñas más complejas para, en la medida de lo posible, entorpecer el trabajo de los ladrones de datos.
Como ha escrito el experto en informática de The New York Times,Farhad Manjoo, “no mandes un mail, no subas una foto a la nube, no mandes un mensaje de texto, al menos si tienes cualquier esperanza de que siga siendo privado”. El problema está en que cada vez tenemos más datos y más importantes en Internet, ya sean bancarios, profesionales o personales, y cada vez están más expuestos. La página web www.databreaches.net calcula que se han producido 30.000 robos de datos en todo tipo de empresas en los últimos diez años, con una inquietante aceleración en 2013 y 2014.Javier García Villalba, profesor del Departamento de Ingeniería de Software e Inteligencia Artificial de la Universidad Complutense de Madrid, asegura: “Una contraseña por sí sola ya no ofrece suficiente seguridad. Los ataques informáticos comprometen por igual cualquier contraseña, sea buena, mala o regular”.
“Las contraseñas se consideran inseguras prácticamente desde su nacimiento”, explica por su parte Alejandro Ramos, profesor delMaster en Seguridad de las tecnologías de la Universidad Europea de Madrid. “El problema es que se han utilizado en todos los sistemas de información y nos hemos acostumbrado a su uso. Cambiar y aprender nuevos métodos de autenticación no es sencillo y ese es el motivo principal por el que hoy en día siguen utilizando”. Un estudio dela empresa estadounidense.
Fortinet, especializada en sistemas de seguridad reforzada, asegura que cada usuario maneja como mínimo 25 sitios con contraseñas, aunque sólo se utilizan 6,5 claves diferentes de media, lo que debilita todavía más la protección. “El objetivo es buscar soluciones tecnológicas que eliminen las contraseñas que hacen cada vez más complicado moverse en la web”, explica el director para España de PayPal (la principal empresa de pago por Internet), Estanis Martín de Nicolás. Javier Barrachina, responsable de producto de la empresa FacePhi, una startup alicantina que ha desarrollado un sistema de reconocimiento facial a través del móvil que acaba de ser comprado por la Asociación de Bancos del Perú (ASBANC) que agrupa a 16 entidades, se muestra rotundo: “El final de las contraseñas es algo inevitable. Antes teníamos que aprender decenas de números teléfono de memoria, ahora nos parece inconcebible. Es que además trabaja a favor de las personas”.
Entonces, si las contraseñas han muerto, ¿cuál es el futuro? “Los expertos determinan que existen tres factores de autenticación, que se definen por algo que sabemos, algo que tenemos y algo que somos”, explica Daniel Firvida, coordinador de operaciones delInstituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe), una sociedad estatal adscrita al Ministerio de Industria, Energía y Turismo cuya misión es reforzar la seguridad de la información en Internet. Algo que sabemos sería la contraseña tradicional, algo que tenemos serían las tarjetas de coordenadas o las aplicaciones para generarlas que actualmente utilizan casi todos los bancos, que exigen una doble autenticación antes de realizar cualquier operación importante, y algo que somos sería la biometría, la autenticación a través de la voz, la huella dactilar o el iris.
AP; Reuters;Entorno