No reducir el amor al solo aspecto sexual, pide Papa Francisco a los jovenes
–El Papa Francisco exhortó hoy a los jovenes del mundo a no reducir el amor al solo aspecto sexual, «privándolo así de sus características esenciales de belleza, comunión, fidelidad y responsabilidad» y les pidió rebelarse «contra esta esta cultura de lo provisional».
Lo hizo en un mensaje que hizo publico el vaticano con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud 2015, que se celebra el 29 de marzo, Domingo de Ramos y de la Pasión del Señor.
«Les invito a descubrir la belleza de la vocación humana al amor, les pido que se rebelen con esa tendencia tan extendida de banalizar el amor, sobre todo cuando se intenta reducirlo solamente al aspecto sexual, privándolo así de sus características esenciales de belleza, comunión, fidelidad y responsabilidad», señala el Pontífice.
El Papa Francisco advierte que «en la cultura de lo provisional, de lo relativo, muchos predican que lo importante es «disfrutar» el momento, que no vale la pena comprometerse para toda la vida, hacer opciones definitivas, «para siempre», porque no se sabe lo que pasará mañana».
Yo, en cambio–continua diciendo–, les pido que sean revolucionarios, les pido que vayan contracorriente; sí, en esto les pido que se rebelen contra esta cultura de lo provisional, que, en el fondo, cree que ustedes no son capaces de asumir responsabilidades, cree que ustedes no son capaces de amar verdaderamente. Yo tengo confianza en ustedes, jóvenes, y pido por ustedes. Atrévanse a «ir contracorriente». Y atrévanse también a ser felices»
Francisco también se refiere al matrimonio y señala que «hoy muchos piensan que esta vocación está «pasada de moda», pero no es verdad. Precisamente por eso–añade-, toda la Comunidad eclesial está viviendo un período especial de reflexión sobre la vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo.
Además, invita a los jovenes «a considerar la llamada a la vida consagrada y al sacerdocio» y subraya: «Qué maravilla ver jóvenes que abrazan la vocación de entregarse plenamente a Cristo y al servicio de su Iglesia. Háganse la pregunta con corazón limpio y no tengan miedo a lo que Dios les pida. A partir de su «sí» a la llamada del Señor se convertirán en nuevas semillas de esperanza en la Iglesia y en la sociedad. No lo olviden: La voluntad de Dios es nuestra felicidad», puntualiza.

