Farc insisten en Constituyente; afirman que permitiría dirimir las «salvedades» que son escollos para firmar acuerdo de paz
–La guerrilla de las Farc insistió en las últimas en su exigencia de convocar una Asamblea Nacional Constituyente, como «un paso necesario en el camino de la solución política del conflicto», bajo el argumento de que «sería el escenario para dirimir las llamadas salvedades, que son temas de la Agenda sobre los cuales no hay acuerdo con el gobierno y que por su importancia, pueden convertirse en un escollo serio para llegar a la firma del acuerdo final».
Además propuso «un acuerdo político con todos los sectores, sin ningún tipo de exclusión», que abra paso a la convocatoria de la Constituyente y «a la vez determine su composición, alcances y límites».
En un escrito publicado por alias Carlos Antonio Lozada, integrante del llamado secretariado general del grupo terrorista, entre las «salvedades» destaca la del cuarto punto de la Agenda correspondiente a la suspensión de las fumigaciones con glifosato, sobre lo cual–afirma–«el Presidente Santos, para bien de todo el país decidió suspender el día de hoy, a raíz de las investigaciones científicas que demuestran el daño irreparable a la vida humana, animal y el medio ambiente, que causa este tipo de aspersión».
Otras de las salvedades que cita tienen que ver con el tema agrario, «el cual quedó pendiente en lo referente al latifundio, la extranjerización de la tierra y el modelo económico extractivista»; lo mismo que el tema de participación política, «sobre el cual están pendientes definiciones frente a la reestructuración democrática del estado y la reforma política» y finalmente, los temas de «la democratización del sistema político electoral, elección popular de los organismos de control (Procuraduría, Contraloría, Fiscalía y defensoría del Pueblo)».
Advierte que «el segundo argumento que hemos sostenido a favor de la constituyente, es que permite poner sobre los acuerdos el selló indeleble de la voluntad soberana del pueblo, única garantía cierta para evitar que hacia el futuro, los devaneos de un gobernante de turno puedan desconocer lo pactado».
«El tercero y más importante –prosigue –es que la constituyente abre la posibilidad de adecuar la carta de navegación del país, a la nueva realidad surgida de los acuerdos».
Advierte que «la asamblea nacional constituyente se nos presenta como una gran oportunidad para que todos los sectores que hoy conformamos la Colombia del siglo XXI, nos sentemos a hacer lo que nunca hemos podido hacer, a causa de las sucesivas guerras que nos han enfrentado a lo largo de la historia: diseñar entre todos un pacto social que nos recoja y nos comprometa con el futuro de la nación. Ese es el verdadero tratado de paz duradero que necesitamos».
Seguidamente hace referencia a quienes se oponen a la idea, y dice que estos argumentan que «la asamblea constituyente podría improbar los acuerdos de paz, lo cual constituiría un riesgo para las propias FARC y agregan que la ultraderecha uribista podría tomarse ese escenario provocando una regresión en materia de derechos; pero fundamentalmente expresan su temor porque la asamblea revestida de plenos poderes se desborde en un arrebato reformista».
Añade que una salidfa a estos temores es «un acuerdo político con todos los sectores, sin ningún tipo de exclusión, que abra paso a su convocatoria y a la vez determine su composición, alcances y límites».
Concluyendo que «lo cierto es que cada vez va siendo más evidente la necesidad de este escenario como la mejor fórmula para que entre todos encontremos el camino de la reconciliación nacional y la reconstrucción de la patria, teniendo como marco una nueva constitución que refleje los intereses del conjunto de sectores que conformamos hoy día la nación colombiana».