Política

Libertad religiosa, de cultos y conciencia será política pública en Plan Nacional de Desarrollo

Congreso-de-Colombia

Un proyecto de ley liderado por el ministro del interior, Juan Fernando Cristo, busca que por primera vez en el país la libertad religiosa, de cultos y conciencia, sean una política pública en el Plan Nacional de Desarrollo.

La iniciativa, fue un compromiso del Ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, y se gestó en la Oficina de Asuntos Religiosos del Ministerio, con la colaboración de líderes de varias confesiones, iglesias y comunidades religiosas, además del apoyo del Partido Liberal y Movimiento político MIRA, en la Cámara de Representantes.

El artículo incluido en el Plan Nacional de Desarrollo señala:

“Artículo 244. Libertad religiosa, de cultos y conciencia. El Ministerio del Interior, en coordinación con las entidades competentes, emprenderá acciones que promuevan el reconocimiento de las formas asociativas de la sociedad civil basadas en los principios de libertad religiosa, de cultos y conciencia. El Gobierno Nacional formulará y actualizará la política pública en la materia con la participación de las entidades religiosas, garantizando la libertad e igualdad religiosa en términos de equidad y reconociendo su aporte al bien común en lo local, regional y nacional”.

La Coordinadora de Asuntos Religiosos del Ministerio del Interior, Lorena Ríos, afirmó que este hecho histórico implica que el estado, a través del Ministerio del Interior, deberá promover el reconocimiento de las libertades religiosas, de cultos y de conciencia, así como el respeto por los distintos credos en igualdad de condiciones.

En este sentido, el estado deberá disponer de los recursos presupuestales y establecer instancias institucionales, no solo en el orden nacional, sino también en el departamental, municipal y local.

Significa también que todos los grupos y entidades religiosas podrán trabajar en el proceso de posconflicto que sobrevenga a una firma de la paz, tema en el que varias organizaciones y entidades religiosas tienen ya programas y estructuras definidas, sobre todo en lo que atañe a la reconciliación, con lo que se da un paso importante en la construcción y refuerzo de una cultura de paz.