
Según los análisis realizados por el IDEAM, a partir de los diferentes modelos utilizados por los centros internacionales de predicción climática; continúa la probabilidad de que prevalezcan las condiciones de El Niño en el Océano Pacífico para el trimestre julio-agosto-septiembre de 2015. Durante el mes de junio, la superficie del mar presentó un incremento moderado en su temperatura (anomalías positivas), alcanzando valores de hasta 2.6°C por encima de los promedios normales.
Pese a que en julio disminuyen las precipitaciones, se pueden presentar fuertes lluvias, que probablemente ocasionen deslizamientos de tierra y crecientes súbitas, especialmente en áreas inestables de alta pendiente de las regiones Amazónica (Piedemonte Amazónico, departamentos de Caquetá y Putumayo), Pacífica, Orinoquía y Andina. Continúa ausencia de precipitaciones para la región Caribe.
Se sugiere a la comunidad en general, tomar las precauciones necesarias para evitar que las actividades de recreación o de trabajo, sean causa de incendios de la cobertura vegetal por descuido, como arrojar cigarrillos, hacer fogatas, hacer quemas agrícolas no controladas, entre otras.
Al sector agropecuario se le recomienda planificar el uso del recurso hídrico en esta temporada, puesto que en el tercer trimestre del año, se caracteriza por tener bajos volúmenes de precipitación y menos días lluviosos. Igualmente, se debe considerar, en este período, la posible presencia de heladas en el Altiplano Cundiboyacense, por lo que se sugiere tomar medidas de prevención ante estos fenómenos hidrometeorológicos.
También es importante tener en cuenta que, por la disminución de las precipitaciones, especialmente en las regiones Caribe y Andina, se puede presentar desabastecimiento de agua para alimentar los acueductos. Se sugiere tomar las medidas de contingencia preventivas que se requieran.
El IDEAM recomienda a la comunidad en general, al Sistema Nacional Ambiental, al Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, a las autoridades nacionales, regionales y locales y a los sectores productivos; no bajar la guardia y continuar no sólo atentos a los comunicados que continuamente está emitiendo el Instituto, sino también mantener activas las acciones preventivas, para reducir el impacto asociado a la influencia del fenómeno El Niño.
