Pasó en segundo debate proyecto de ley que busca prohibir el «perreo» a menores en Cartagena
En segundo debate, la Comisión Tercera del Concejo de Cartagena falló a favor de prohibir los bailes eróticos para niños en la ciudad, que según la denuncia instaurada promueven ritmos musicales como la champeta y el reguetón. El proyecto de acuerdo tiene hasta ahora una votación de 60 a favor y 40 en contra entre los concejales.
La iniciativa, que fue presentada por el concejal Antonio Salim Guerra, busca emitir sanciones pedagógicas a padres de familia, familiares y a cualquier persona que incite o induzca a menores de edad a realizar este tipo de bailes.
“El proyecto está sustentado por 15 estudios que se han hecho en nuestro país y en Latinoamérica desde el punto de vista de afectaciones biológico y psicológico del menor; así como en sentencias de la Corte Constitucional y otras leyes que sustentan este proyecto, para que se pueda convertir en acuerdo y así el alcalde mayor, cuando vaya a sancionarlo y a hacer público el decreto reglamentario no vaya a tener ningún impedimento desde el punto de vista jurídico”, agregó Salim Guerra.
Y agregó que “el proyecto en ninguna línea ataca a la champeta (ritmo autóctono cartagenero) sino a los actos sexuales abusivos que se estaban presentando sobre menores de edad teniendo como disculpa bailes de cualquier expresión musical”.
“Por medio del cual se dictan normas para regular la participación de menores de edad en bailes o danzas que incidan en el contacto físico de tipo sexual y que hagan apología al sexo o a posiciones sexuales de algún tipo” reseña un aparte del documento aprobado.
Así mismo, de convertirse en acuerdo, algunas canciones cuyo contenido sea violento podrían ser vetadas en emisoras locales y en los populares bailes de picós.
En 15 días se llevará a cabo el tercero y último debate que prohibiría el popular ‘perreo’ para los menores de edad.
Finalmente, el concejal de Cambio Radical, Salim Guerra, reiteró que no se busca prohibir la champeta, sino los bailes que son practicados por los menores y que requieren de un contacto físico de manera que simulan un encuentro “sexual”.
