Farc piden nuevas medidas para desescalar el conflicto; denuncian hostigamientos militares que ponen en riesgo la tregua unilateral
–Los cabecillas del equipo negociador de las Farc en La Habana celebraron la decisión del presidente Juan Manuel Santos de suspender los bombardeos a sus campamentos, pero demandaron «nuevas medidas que profundicen y consoliden este proceso de desescalamiento» del conflicto armado en Colombia», tras denunciar que sus reductos en Cauca y Nariño han sufrido hostigamientos militares que han puesto en riesgo el cese unilateral del fuego.
Los pronunciamientos lo hicieron en un comunicado en el cual, inicialmente, registran «como positiva la decisión» presidencial de suspender los bombardeos contra sus campamentos «en un gesto que se corresponde con la orden impartida por el Secretariado de las Farc de cesar todo tipo de acciones ofensivas contra la Fuerza Pública y la infraestructura pública y privada en todo el país a partir del pasado 20 de julio».
Añaden que «sin duda, la determinación del señor presidente es una medida que contribuye a generar un clima de confianza propicio para avanzar en la discusión de los temas pendientes del Acuerdo General de La Habana».
Sin embargo, afirman que «en medio del nuevo ambiente que se comienza a generar, luego del acuerdo firmado por las partes el pasado 22 de julio, conocido bajo el título “Agilizar en La Habana y desescalar en Colombia”, se hace necesario acordar nuevas medidas que profundicen y consoliden este proceso de desescalamiento, para que cada vez sea más remota la posibilidad de que este esfuerzo pueda echarse a perder».
Luego reiteran que «tal como quedó consignado en nuestra orden de cese al fuego impartida a todas las unidades: “Ninguna unidad de las FARC-EP está obligada a dejarse golpear por fuerzas enemigas y tendrá todo el derecho al ejercicio de su legítima defensa en caso de ataque”.
Al respecto –reseñan–queremos llamar la atención sobre hechos recientes que se han sucedido en los departamentos del Cauca y Nariño, donde el avance de los operativos terrestres contra las posiciones insurgentes ha puesto en riesgo el cese al fuego unilateral de las Farc» y subrayan que «solamente la prudencia de las unidades guerrilleras ha evitado que se presenten hechos lamentables en estos casos».
De otro lado, en un escrito aparte, publicado en la web del grupo, uno de los cabecillas del equipo negociador hace referencia al «run run» de que «el Gobierno evalúa reanudar la fumigación de cultivos ilícitos en el Catatumbo (Norte de Santander)» y al efecto señala que «no solo sería tamaño despropósito, por ir en contravía a lo acordado en La Mesa de La Habana y desconocer los pactos con la Mesa de Interlocución y Acuerdo del Catatumbo, sino una incoherencia mayúscula, como lo señala Don Procurador, aunque sea con argumentos falaces alimentados por su guerrerismo insaciable».
Y concluye preguntando: ¿Y cómo queda la confianza?
El escrito se centra a insistir en el desmonte del paramilitarismo, por considerar que es «uno de los obstáculos serios en el camino hacia la firma de un acuerdo final».
Concluye señalando que «el entronque del paramilitarismo con el narcotráfico está suficientemente diagnosticado y demostrado, al igual que la conformación de una casta política basada en su capacidad de violencia y amedrentamiento» y que «los narcoparapoliticos o compran o corrompen con el dinero del narcotráfico o aterrorizan con la fuerza paramilitar. Ese es el nicho de la ultraderecha enemiga de la paz, pues lucran en lo económico y en lo político con la confrontación».
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