Economía

Impuestos de vinos, aperitivos y licores en Colombia, de los más altos del mundo

vinos

De acuerdo con la directora de CABA, Beatriz Elena Jaramillo, los impuestos de consumo de vinos, aperitivos y licores que hoy se pagan en Colombia son de los más altos en el mundo.

“No comprendemos porque se quieren inventar bases gravables etéreas o difíciles de monitorear para determinar el Impuesto al Consumo, cuando estas son claras y precisas para el resto de los productos en nuestro país”, indicó Beatriz Elena Jaramillo, directora ejecutiva de CABA.

El IVA (Impuesto al Valor Agregado), de acuerdo con el Estatuto Tributario, establece la Base Gravable en su artículo 447 así: “En la venta y prestación de servicios, la base gravable será el valor total de la operación, sea que esta se realice de contado o a crédito…”.

Es por este motivo que reuniendo las opiniones de distintos productores nacionales, y de importadores, grandes y pequeños, se insiste en que se debe adoptar el IVA (Impuesto al Valor Agregado), tal y como se define en el Estatuto Tributario, para gravar a los vinos, aperitivos y licores.

“La estructura se debe complementar con un impuesto específico, tasando una tarifa por grado alcohólico, de tal manera que se pueda recaudar el dinero necesario según los presupuestos de la Nación y los Departamentos”, agregó Jaramillo.

También se ve la necesidad de buscar un equilibrio entre los gravámenes a productos importados y aquellos nacionales, así como a los oficiales y privados.

“Debemos alertar que si se llegara a aprobar en el Congreso Nacional el Proyecto de Ley 152, de 2015; o el 158, de 2015, tal y como están presentados, se estaría condenando a la industria nacional a desaparecer”, afirmó Jaramillo.

Jaramillo hizo especial énfasis en que existan reglas claras, universales y equitativas para todos, donde se beneficien tanto productores nacionales, como extranjeros, así como oficiales y privados, permitiendo no sólo cumplir las obligaciones con la OCDE, sino brindarle un futuro al sector.

“Es nuestro interés hacer de esta industria un sector competitivo y sostenible en el tiempo”, sostuvo.
La ley que hoy rige, y lo que se pretende quede aprobado por el Honorable Congreso de la República, establece que las compras de insumos y servicios para la producción de vinos, aperitivos y licores este gravado con el Impuesto al Valor Agregado (IVA), lo que es correcto.

Pero este impuesto se debe asumir como costo, pues el productor nacional no está obligado a declarar el IVA ante la Dirección Nacional de Impuestos y Aduanas (DIAN), y por lo tanto no existe oportunidad para descontar lo pagado, pues el impuesto al consumo es un impuesto a la venta que no admite descuentos. El producto importado a Colombia, por ser fabricado con destino a la exportación en su país de origen, está exento de impuestos a la producción.

“Esta situación coloca en desventaja injusta al productor nacional, impidiendo una competencia leal, pues siempre tendrá un menor costo de compra de insumos y servicios el productor extranjero. Creemos que sería justo establecer un régimen de Impuesto al Valor Agregado (IVA) para vinos, aperitivos y licores, igual al que están afectos todos los productos que se venden en nuestra nación.

Además, esto permitirá que se lleve un control central al recaudo del impuesto a los vinos, aperitivos y licores, que son parte fundamental de la financiación del sector de la salud, y hoy no existe”, aclaró Jaramillo.

Caída en el sector

Las estadísticas de recaudo, ventas y consumo, que son difíciles de conseguir por la absoluta falta de información centralizada, indican una dramática caída en los últimos 15 años. Se ha pasado de producir e importar cerca de 220 millones de botellas de vinos y licores, según cifras de Fedesarrrollo de la época, a menos de 140 millones de botellas hoy en día. Por otra parte, la venta y consumo de bebidas alcohólicas ilegales en nuestro país crece desmesuradamente.

Una botella de aguardiente cuesta producirla cerca de $3.000, y su impuesto de consumo hoy está cercano a los $9.000. No sorprende que las ventas de licores nacionales y extranjeros hayan caído a menos de la mitad en números absolutos, en los últimos 20 años, no obstante la población ha crecido y la capacidad de compra del colombiano ha aumentado.