–El virus del Zika se está extendiendo rápidamente a través de Colombia y Venezuela y la porosa frontera de estos dos países podría convertirse, luego de Brasil, en el próximo foco de la epidemia del virus transmitido por el mosquito.
Así lo establece un informe especial que publica en la fecha el periódico estadounidense The Wall Street Journal, el cual reseña que la frontera de 2.300 kilómetros de largo ha sido de especial interés para las autoridades de salud, que dicen que el virus tiene una presencia aguda en la ciudad fronteriza de Cúcuta, Colombia, y que está expandiéndose hacia el norte a través de una serie de pueblos y ciudades emplazados en zonas ganaderas calurosas y pantanosas hasta Maracaibo, la segunda ciudad de Venezuela, cerca de la costa del Caribe.
Subraya que especialistas en enfermedades infecciosas dicen que hay al menos decenas de miles de casos en ambos países, que en conjunto tienen una población de 80 millones.
El reporte destaca que las autoridades de salud colombianas han confirmado más de 20.000 casos de zika, pero estiman que los casos ascienden a 100.000 porque creen muchas personas infectadas con el virus no han sido diagnosticadas. Extrapolando las tasas actuales, estiman que el número de personas infectadas crecerá por lo menos a 700.000 hacia el final del año, complementa.
Para entonces, continúa señalando–las autoridades estiman, Colombia tendrá 500 casos de microcefalia, una condición en el que los bebés nacen con cráneos y cerebros de tamaño insuficiente, y otras 700 con el síndrome de Guillain-Barré, que puede causar parálisis y muerte.
Ademas, precisa que Colombia informó la semana pasada tres muertes causadas por el síndrome de Guillain-Barré asociado con zika.
Luego se refiere al caso venezolano y señala que agravando la situación «está el desmoronamiento del sistema de salud de Venezuela, acuciado por la falta de medicamentos y suministros en medio de crisis económica del país».
«Venezuela dejó de publicar las estadísticas semanales sobre enfermedades infecciosas en 2014, por lo que las autoridades de salud de Colombia sólo pueden especular sobre qué tan grave es la epidemia a unos pocos kilómetros, al otro lado de la frontera», precisa.
“Los mosquitos no respetan las fronteras internacionales”, dijo la semana pasada Fernando Ruiz, viceministro de salud de Colombia, durante su visita a las zonas más afectadas a lo largo de la frontera. “Estamos preocupados por lo que está sucediendo en Venezuela, porque Venezuela no ha hecho ningún informe epidemiológico”, transcribe el periódico estadounidense.
Añade que que el mes pasado, el ministro venezolano de Salud dijo que las autoridades habían identificado 4.700 casos de Zika, una cifra que ha sido muy criticada por asociaciones de médicos y especialistas en enfermedades infecciosas tanto en Venezuela como como en el extranjero. Ellos dicen que la cifra real podría ser de decenas de miles.
“Lo que estamos viendo ahora es la punta del iceberg”, dijo Nellis Barbossa, jefe de epidemiología de Zulia, el estado fronterizo de Venezuela, cuya capital es Maracaibo. “Tenemos una epidemia ahora”. Las llamadas en busca de comentarios el ministerio de salud no fueron devueltas.
The Wall Street Journal reseña que visitas a un barrio pobre y al hospital de Maracaibo, así como a las comunidades pobres a lo largo de la frontera noroeste de Venezuela con Colombia, dejaron una impresión de que el zika se está extendiendo sin control. Venezuela carece incluso de aspirinas y repelentes de insectos, que los médicos dicen que se encuentran entre las primeras líneas de defensa contra virus tales como zika, anota.
Finalmente precisa: Zulia tiene registrados 463 casos de zika, dijo Barbossa, pero la especialista estima que probablemente uno de cada cinco de los 3,5 millones de habitantes del estado podría llegar a infectarse. Los mosquitos se están reproduciendo entre la basura en las calles y en los tanques caseros de agua no solo en barrios superpoblados sino también en el Hospital Universitario del estado, donde no había servicio de agua, lo que obligó a los trabajadores a recoger el agua en baldes.
