
Tal como lo habíamos informado oportunamente aquí en la web www.radiosantafe.com, el ejecutivo colombiano acordó con el Eln instalar una mesa de negociaciones con el Eln, que operará en Venezuela, Ecuador, Chile, Brasil y Noruega.
El proceso de conversaciones públicas–que se cumplirá de manera directa e ininterrumpida– se produce luego de la fase exploratoria que se realizó en forma secreta a lo largo de los dos últimos años.
En la declaración conjunta expedida en Caracas, se reseña una agenda de seis puntos así:
Participación de la sociedad; democracia para la paz; víctimas; transformaciones para la paz; seguridad para la paz y la dejación de las armas; y garantías para el ejercicio de la acción política.
De acuerdo con la declaración conjunta, las conversaciones de paz entre Gobierno y Eln contemplan los siguientes puntos:
1.Instalar una mesa pública en Ecuador
2. Ecuador, Venezuela, Chile, Cuba y Brasil, países donde se realizarán las sesiones de conversaciones entre Gobierno y Eln
3. El propósito del Gobierno y Eln es adelantar conversaciones directas e ininterrumpidas de paz
4. Gobierno y Eln trabajarán con rigurosidad y agilidad en la agenda
5. Conversaciones entre Eln y Gobierno tendrán alta participación de la sociedad
El anuncio sobre el inicio de negociaciones formales se produjo en un acto al cual asistieron por el gobierno Frank Pearl, José Noé Ríos, Jaime Avendaño y el general retirado Eduardo Herrera Berbel.
Por el autodenominado Ejército de Liberación Nacional (Eln), Antonio García y alias Pablo Beltrán.
Para el nuevo proceso de paz actuarán como garantes, los gobiernos de Cuba, Noruega, Venezuela, Chile, Brasil y Ecuador.
El grupo guerrillero Eln surgió en la región del Magdalena Medio hacia el año 1964. Según algunos informes, 20 años después de su creación llegó a tener unos 3.000 militantes armados divididos en 35 frentes rurales, cinco frentes urbanos y varias milicias urbanas.
Esta organización ilegal armada ha centrado su acción contra de la «explotación extranjera de los recursos colombianos», y por ello fundamentalmente se ha dedicado a destruir o sabotear la infraestructura petrolera o eléctrica de Colombia.
Las autoridades colombianas lo ven como un gesto simbólico y/o en retaliación cuando las empresas multinacionales se niegan a pagarles extorsiones (llamados por el Eln, «impuestos de guerra») y no con el propósito de obtener una ventaja militar.
También ha sido una de sus constantes, la extorsión, el secuestro, el narcotráfico y la instalación de minas antipersona, esto último con el fin de proteger cultivos ilícitos.
En los últimos años el Eln–al igual que las Farc– se ha dedicado al negocio de la minería ilegal, es decir, aquella que no posee títulos mineros ni controles por parte del gobierno colombiano; principalmente en la extorsión a los dueños y explotadores de estas minas ilegales, quienes les pagan un porcentaje del valor de su explotación o el derecho de ingresar retroexcavadoras a su área de influencia, a cambio de seguir aprovechando los recursos naturales que ofrece la mina.