El día que el Sol danzó alrededor de los cielos o el milagro de la Virgen de Fátima

Este día hace hoy 99 años, tres niños pastores del pueblito del mismo nombre en Portugal, vieron encima de una nube que se cernía sobre una cima la figura resplandeciente de una mujer, «una hermosa señora del cielo» que les dijo que se reunieran allí el dia 13 de cada mes,hasta octubre, dando asi inicio a lo que se denominaría «el milagro de Fátima».
Advertidos por Lucía, de 10 años; Francisco de 9 y Jacinta de 7, a la fecha siguiente se congregaron unas 50 personas para ver la aparición, pero solo los niños la vieron. Los demás dijeron observar una nube encima de un arbol. Al mes siguiente aumentó el numero de personas, pero ocurrió lo mismo.
El 13 de octubre último día –lluvioso y frio– fijado por «la señora del cielo», se congregaron más de 50 mil personas, relatan los historiadores.
De pronto dejó de llover y salio el Sol. Al principio pareció que empezaba a girar, pero después comenzó a caer hacia la tierra. La muchedumbre estaba aterrada. Al cabo de un momento el Sol volvió a su posición normal y después repitió la misma maniobra otras dos veces. Luego, la gente al salir del sopor, se dio cuenta que su ropa mojada por la lluvia estaba completamente seca.

“Un estimado de 70.000 personas estuvieron presentes en el lugar, anticipando la última visita de la Virgen y con muchos esperando por completo que iba a realizar un gran milagro.”
Al igual que antes, la figura apareció , y otra vez sólo para los niños. Identificándose a sí misma como “la Señora del Rosario”, instó al arrepentimiento y la construcción de una capilla en el lugar.
Después de predecir el fin de la Primera Guerra Mundial y dar a los niños ciertas visiones reveladas, la mujer levantó las manos al cielo.
Entonces Lucía exclamó:
“El sol! Todo los presentes vieron hacia arriba y vieron que había surgido un disco plateado detrás de las nubes, experimentaron lo que se conoce como un ‘milagro del sol’ “.
No todo el mundo informó lo mismo, algunos de los presentes afirmaron que vieron la danza del sol alrededor de los cielos, mientras que otros dijeron que el sol aumento hacia la Tierra en un movimiento de zigzag que les hizo temer que podría colisionar con nuestro planeta (o, más probablemente, quemarlo).
Algunas personas dijeron haber visto colores brillantes girando fuera del sol en un patrón psicodélico, tipo molinillo de viento, y miles de personas presentes no vieron nada extraño en absoluto.
Todo el evento se llevó unos 10 minutos, y este ‘milagro del sol,’ llegó a ser uno de los eventos más conocidos en Fátima.
En el portal Indagadores.wordpress.com, se reseña que la historia del milagro en Fátima, Portugal, comenzó en mayo de 1917, cuando tres niños (de 7, 9 y 10 años) afirmaron haber encontrado a la Virgen María en su camino a casa de cuidar un rebaño de ovejas.
La hija mayor, Lucía, fue la único en hablar con ella, y María dijo a los niños que iba a reaparecer frente ellos en el día trece de los próximos seis meses. Luego desapareció.
Los niños pronto le dijeron a sus padres, y mientras algunos en el pueblo no creyeron su historia, otros si lo hicieron – y le dijeron a más gente. A medida que pasaban las semanas y los meses, cada vez más los fieles realizaban peregrinaciones a Fátima, donde los niños pretendían recibir la visita de María.
Todavía nadie más vio a la Virgen María, en cambio, los adultos se reunieron permanecieron atentos mientras Lucía tomó la iniciativa y comenzó a describir sus visiones.
LOS TRES MISTERIOS
Los tres misterios de Fátima es el nombre usado para referirse a tres secretos que, según la tradición católica, la Virgen de Fátima habría confiado a los tres pastorcitos portugueses.
Dos de los secretos se revelaron en 1941, en un documento escrito por Lucía para ayudar con la canonización de sus primos, mientras el tercero debía quedarse en secreto, aunque el obispo de Leiria le ordenó a Lucía que lo pusiera en escrito para presentarlo al papa. Lucía escogió la fecha de 1960 para revelar el secreto, porque ella dijo pensar que «para entonces será más claramente entendido».
El primer secreto vaticinaba la muerte prematura de Jacinta y Francisco (que eran hermanos y primos de Lucía), mientras que el segundo se refería a la visión aterradora del infierno, al final de la Primera Guerra Mundial y al estallido de la segunda contienda mundial y predecía la conversión de Rusia y el fin del comunismo.
Las profecías de la Virgen se cumplieron, y Francisco y Jacinta fallecieron al poco tiempo. No así Lucía, quien se hizo religiosa y vivió hasta el 13 de febrero de 2005. Sucedió la II Guerra Mundial, y la caída del Muro y del comunismo.
Pero, ¿y el tercero?
El texto del tercer secreto fue revelado por el papa Juan Pablo II, el 26 de junio del 2000 y es el siguiente:
Escribo, en acto de obediencia a ti mi Dios, que me mandas por medio de su excelencia reverendísima el señor obispo de Leiria y de vuestra y mi Santísima Madre. Después de las dos partes que ya expuse, vimos al lado izquierdo de Nuestra Señora, un poco más alto, un ángel con una espada de fuego en la mano izquierda. Al centellear despedía llamas que parecía iban a incendiar el mundo. Pero, se apagaban con el contacto del brillo que de la mano derecha expedía Nuestra Señora a su encuentro. El ángel, apuntando con la mano derecha hacia la tierra, con voz fuerte decía: «Penitencia, penitencia, penitencia».
Y vimos en una luz inmensa, que es Dios, algo semejante a como se ven las personas en el espejo, cuando delante pasó un obispo vestido de blanco. Tuvimos el presentimiento de que era el Santo Padre. Vimos varios otros obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas subir una escabrosa montaña, encima de la cual estaba una gran cruz, de tronco tosco, como si fuera de alcornoque como la corteza. El Santo Padre, antes de llegar allí, atravesó una gran ciudad, media en ruinas y medio trémulo, con andar vacilante, apesadumbrado de dolor y pena. Iba orando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino.
Llegando a la cima del monte, postrado, de rodillas a los pies de la cruz, fue muerto por un grupo de soldados que le disparaban varios tiros y flechas, y así mismo fueron muriendo unos tras otros los obispos, los sacerdotes, religiosos, religiosas y varias personas seglares. Caballeros y señoras de varias clases y posiciones. Bajo los dos brazos de la cruz estaban dos ángeles. Cada uno con una jarra de cristal en las manos, recogiendo en ellos la sangre de los mártires y con ellos irrigando a las almas que se aproximaban a Dios.
