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Ecos de la masacre en Orlando: Venta libre de armas, la inmigración y el terrorismo

MASACRE ORLANDO–La tragedia de Orlando abre tres viejas heridas de Estados Unidos, como son la venta libre de armas, la inmigración y el terrorismo, según lo advierte la agencia china de noticias Xinhua en un análisis sobre los sangrientos hechos ocurridos en la discoteca gay.

La matanza, que ha dejado 49 víctimas mortales y 53 heridos, supone el tiroteo masivo más sangriento de la historia de Estados Unidos. El incidente tuvo lugar no más de 24 horas después de que la cantante Christina Grimmie fuera asesinada a tiros en la misma ciudad.

Apenas varias horas tras el tiroteo en el club nocturno, un hombre con armas y explosivos fue arrestado en Los Angeles.

El atentado de Orlando también recordó a muchos estadounidenses el ocurrido el pasado 2 de diciembre en San Bernardino, que dejó 14 muertos.

Los estadounidenses tienen que afrontar, tan frecuentemente, los tiroteos en su país, debido a que el debate de años sobre el control de armas no ha generado hasta ahora ningún resultado pragmático.

Estadísticas demuestran que en 2015, el país experimentó más de 50.000 incidentes de tiroteo, causando 13.000 muertos y 26.000 heridos.

Omar Mateen, el atacante solitario en el tiroteo del club de Orlando, utilizó armas compradas legalmente, incluido un rifle de asalto semiautomático AR-15, que cuesta unos 700 dólares y puede adquirirse con facilidad en Internet.

De manera regular, el rifle AR-15 ha sido el preferido de otros atacantes de tiroteos masivos, incluidos los autores de la matanza de San Bernardino, del tiroteo en el cine Aurora y de la masacre en la Escuela Primaria de Sandy Hook, los dos últimos ocurridos en 2012.

Se estima que hay aproximadamente entre cinco millones y diez millones de rifles AR-15 en EEUU. Debido a los tiroteos masivos en los que se utilizó este tipo de rifle, los estadounidenses comenzaron a cuestionar si esa arma de estilo militar es necesaria para uso doméstico.

El control de armas ha sido un tema delicado y fuertemente debatido en la política de EEUU. La sociedad está ampliamente dividida respecto a esta cuestión, entre los defensores del control de armas y partidarios de derechos a la tenencia de armas, entre demócratas y republicanos, así como entre las fuerzas a favor del control de armas y las a favor de la posesión de armas, como por ejemplo la influyente Asociación Nacional del Rifle.

El mismo debate se repite una y otra vez después de cada tiroteo masivo en el país, pero nunca cambia nada.

Tras la masacre de Orlando, el diario USA Today se preguntó: «¿Alguna vez el debate sobre el control de armas cambiará realmente algo?»

La segunda herida tiene que ver con la inserción social y laboral de inmigrantes, y da lugar a la desigualdad social.

El virtual candidato presidencial republicano para las venideras elecciones en EEUU, Donald Trump, abogó el lunes por una prohibición a la inmigración después del tiroteo de Orlando, ya que el atacante era descendiente de una familia de inmigrantes afganos.

Estados Unidos ha sido considerado un «crisol de razas y culturas» pues es un país construido por inmigrantes. Sin embargo, los blancos han dominado la política, la economía y la sociedad de la nación desde el mismo comienzo. De ahí que no sorprenda que una encuesta del Pew Research Center arrojara que la riqueza de las familias blancas era 13 veces superior a las negras y 10 veces a las hispanas en 2013, comparados con las ocho y nueve veces de 2010, respectivamente.

El ingreso promedio de las familias de las minorías cayó un 9 por ciento entre las encuestas de 2010 y 2013. El incremento de la brecha de la riqueza entre los blancos y las minorías también conduce a la desigualdad de oportunidades, particularmente en educación y empleo, lo que aísla más a los inmigrantes y les hace más difícil encontrar su lugar dentro de la sociedad estadounidense.

En tercer lugar, cabe mencionar el fiasco de la política antiterrorista de EEUU.

El presidente Barack Obama calificó el tiroteo de Orlando de «acto terrorista». Han pasado casi 15 años desde los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, pero el miedo aún persigue a la sociedad estadounidense.

Estos 15 años de antiterrorismo en EEUU parecen haber conducido a más terror. Los estadounidenses enfrentan ahora nuevos tipos de terrorismo como los ataques en su propio territorio y de «lobos solitarios», los cuales son muy difíciles de prevenir.

La intervención norteamericana en Medio Oriente no ha brindado la paz y la estabilidad esperadas, sino que ha causado una gran turbulencia en la región y ha preparado el terreno para el aumento de los grupos extremistas y terroristas.

En ese sentido, el gobierno estadounidense debe reajustar su política exterior, y dejar de imponer su ideología a los demás. (Análisis Agencia Xinhua)

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