Bogotá

Más de 250 mil personas se gozaron 61 bandas en 3 días de Rock al Parque

rock 2–Con éxito y sin incidentes que lamentar, terminaron 3 días de Rock al Parque en Bogotá, versión número 22, con la participación de 61 bandas de la mejor factura nacional e internacional.

“Rock al Parque es un festival emblemático, abierto, participativo que le apuesta a la diversidad cultural y social”, señaló Juan Ángel, director del Instituto Distrital de las Artes –Idartes- resaltando el comportamiento ejemplar de un público joven que se destacó por respetar las normas, haciendo de Rock al Parque 2016 un evento completamente exitoso.

“Es un festival que le apuesta a la paz, eso es muy importante, entender que ya no somos una sociedad en guerra y que esta juventud rebelde e irreverente, es también parte de la Bogotá Mejor para todos”, dijo.

Y en efecto, afianzándose como uno de los festivales de rock más emblemáticos del mundo, el evento congregó a más de 250 mil personas en el Parque Metropolitano Simón Bolívar.

En total, se presentaron 61 bandas nacionales, locales e internacionales que exhibieron talento y potencia.

Este lunes, último día, intervinieron 20 agrupaciones. Bandas internacionales como Los Nastys; una de las revelaciones del momento en la escena del punk español, la británica GBH; banda con una trayectoria de más de tres décadas que se considera pionera del hardcore punk, Las Manos de Filipi; banda argentina capaz de mezclar en escena reggae, ska, fun y punk o sus coterráneos: Todos tus muertos; que regresó al Festival después de 20 años.

A la tarima internacional se subieron también los chilenos de Sinergia, Roro y Ariel que vivieron lo que llamaron una fiesta maravillosa en la que el público coreó sus canciones. “Sinergia es una banda muy metalera pero al mismo tiempo es una banda muy lúdica con mucho humor”, dijo Roro al bajar del Escenario Bio.

Deafheaven, Baroness, Easy Easy y Caramelos de Cianuro completaron el cartel internacional al lado de los estadounidenses de Suicidal Tendencies que con el célebre baterista cubano Dave Lombardo protagonizó un cierre del más alto nivel y fuerza.

rock 3“¡Esperamos que de verdad este sea el comienzo del fin de la guerra!” gritó el vocalista de Ikarus Falling, una de las muchas bandas distritales que dejaron muy en alto el nombre de la escena local, durante su presentación en el Escenario Bio al presentar su éxito Prisionero, una canción que rinde homenaje a todos aquellos que han sido víctimas del “karma, del estigma del secuestro”.

Porque, como lo señala Bertha Quintero, subdirectora de las artes del Idartes y gestora de su historia desde el principio: “hoy el festival más que nunca está a la altura de los grandes festivales del mundo, convocando varias generaciones, en esta versión se destacó la presencia de los jóvenes, demostrando que el Rock sigue influyendo nuevos públicos”, dijo, y destacó el avance en los comportamientos de convivencia y respeto por las diferencias, así como el cuidado y apropiación del espacio público.

En su versión 2016, el festival fue también un éxito de programación, con una paleta musical basada en la multiplicidad de sonoridades que respondió a un proceso de curaduría liderado por Chucky García y una vitrina para las empresas y emprendedores del sector, con 30 stands que encontraron en él un escenario para sus productos y un espacio con una variada oferta gastronómica y de artículos coleccionables.

peñalosa- rock el mejorEl componente académico tuvo una acogida importante con la presencia de varios de los grupos participantes. Más de 700 personas asistieron a los talleres. Igualmente es importante destacar la presencia de programadores y periodistas extranjeros, que le dan proyección internacional al Festival.

Este año, por ejemplo, durante los tres días del festival más de 86 mil personas visitaron la página institucional de Rock al Parque; y miles de personas lo vivieron gracias a la impecable transmisión en vivo que realizaron en alianza el Canal Capital, Canal 13 y Radiónica.

En su versión número 22 Rock al Parque ratifica que es, más que un evento, un sentimiento; una insignia, un ícono de las generaciones que nacieron y crecieron con él y han podido vivir la ciudad incluyente que ha ayudado a construir. (Con información y fotos de Idartes)