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Ciberataques: Estados Unidos y Rusia al borde de una nueva «guerra fría»

Estados Unidos impuso severas sanciones a diplomáticos y agencias de espionaje rusos por los ciberataques cometidos durante la campaña presidencial estadounidense. El presidente Barack Obama anunció sanciones contra servicios de inteligencia rusos y altos funcionarios de estas entidades en respuesta a la interferencia de Rusia en la elección presidencial estadounidense al hackear sitios en internet y cuentas de correo.

Un mes después de los comicios en los que, según Estados Unidos, Rusia intentó influir a favor de Donald Trump, Obama sancionó al GRU y al FSB, las principales agencias de espionaje rusas implicadas en el asunto, de acuerdo con Washington.

Trump, que podría revocar esas sanciones con facilidad, ha insistido en que Obama y los demócratas simplemente intentan deslegitimar su victoria en las urnas.

En una respuesta coordinada de al menos cinco agencias federales, el gobierno de Obama también intentó exponer las tácticas cibernéticas de Rusia con un detallado informe técnico e insinuó que podría lanzar un contraataque encubierto.

«Todos los estadounidenses debemos de estar alarmados por las acciones de Rusia», dijo Obama. «Esos actos tienen consecuencias».

En un comunicado, Trump dijo que es «hora de que nuestro país pase a cosas más grandes y mejores». Sin embargo, ante la nueva evidencia pública, el magnate dejó entrever que mantenía una mentalidad abierta.

«Me reuniré la semana entrante con los líderes de los servicios de espionaje a fin de que se me actualice sobre los hechos de esta situación», declaró Trump.

Como parte de las sanciones, Estados Unidos expulsó a 35 diplomáticos rusos a los que Estados Unidos señaló como agentes de inteligencia y clausuró un par de inmuebles de propiedad rusa en Nueva York y Maryland.

Estados Unidos dijo que esas medidas eran en respuesta al acoso de Rusia hacia diplomáticos estadounidenses y lo describió como parte de un proceder habitual de agresión que incluyó los ataques cibernéticos contra el Comité Nacional Demócrata y el presidente de campaña de Hillary Clinton.

Se trata de las sanciones más enérgicas adoptadas a la fecha por el gobierno de Obama en represalia por un ataque cibernético, y son mayores que las impuestas el año pasado a Corea del Norte después de que ésta efectuara un acto de piratería cibernética contra Sony Pictures Entertainment.

Las nuevas sanciones se suman a las ya impuestas por Estados Unidos por las acciones de Rusia en Ucrania, las cuales han tenido efectos adversos en la economía rusa pero que han tenido consecuencias limitadas en el proceder del presidente Vladimir Putin.

Rusia, que refuta las acusaciones de ciberpiratería, describió las sanciones como un intento torpe pero agresivo de «perjudicar los vínculos ruso-estadounidenses».

Rusia tomará en cuenta que Trump reemplazará pronto a Obama en lo que elabora sus medidas de represalia, dijo Dmitry Peskov, portavoz de Putin.

En un mensaje en Facebook, Maria Zakharova, portavoz del ministerio ruso del Exterior, describió al gobierno de Obama como «un grupo furibundo e ignorante de perdedores en política exterior».

Es improbable que las nuevas sanciones, aunque simbólicamente significativas, tengan un impacto grande en las operaciones de espionaje rusas. Las sanciones congelan cualquier activo de los afectados en Estados Unidos y prohíbe a los estadounidenses hacer negocios con ellos. Pero las leyes rusas prohíben a las agencias de espionaje tener activos en Estados Unidos, y cualquier actividad que emprendan sería muy probablemente encubierta y difícil de detectar. AP