Tema del Día

Papa Francisco pide a colombianos vencer la tentación de la venganza y dar el primer paso hacia la paz

–«Cuando las víctimas vencen la comprensible tentación de la venganza, se convierten en los protagonistas más creíbles de los procesos de construcción de la paz. Es necesario que algunos se animen a dar el primer paso en tal dirección, sin esperar que lo hagan los otros», expresó el Papa Francisco en la homilía que pronunció en la misa campal en la ciudad de Villavicencio, ante más de 600 mil personas.

El pontífice advirtió, además, que el compromiso con la paz debe ser sincero.

«Todo esfuerzo de paz sin un compromiso sincero de reconciliación será un fracaso», precisó.

Francisco proclamó que «la reconciliación no es una palabra abstracta; si eso fuera así, sólo traería esterilidad, más distancia. Reconciliarse es abrir una puerta a todas y a cada una de las personas que han vivido la dramática realidad del conflicto», puntualizó.

La homilía, que pronunció luego de declarar beatos a Monseñor Jesús Emilio Jaramillo y al padre Pedro María Ramirez, como mártires sacrificados por la violencia en Colombia, fue interrumpida repetidas veces por aplausos de los asistentes que colmaron una explanada en el sector de Catama para esta celebración dedicada precisamente a las víctimas de más de 52 años de guerra en Colombia.

Tras exhortar a «dar el primer paso» hacia la reconciliación el Papa Francisco advirtió:

«Basta una persona buena para que haya esperanza. Y cada uno de nosotros puede ser esa persona».

Empero, advirtió, esto «no significa desconocer o disimular las diferencias y los conflictos. No es legitimar las injusticias personales o estructurales».

Y agregó: «El recurso a la reconciliación no puede servir para acomodarse a situaciones de injusticia. Más bien, como ha enseñado San Juan Pablo II: “Es un encuentro entre hermanos dispuestos a superar la tentación del egoísmo y generosos, que conducen a instaurar una convivencia fundada sobre el respeto de cada individuo y de los valores propios de cada sociedad”.

“Este pueblo de Colombia es pueblo de Dios; también aquí podemos hacer genealogías llenas de historias, muchas de amor y de luz; otras de desencuentros, también de muerte. ¡Cuántos de ustedes pueden narrar destierros y desolaciones!. ¡Cuántas mujeres, desde el silencio, han perseverado solas y cuántos hombres de bien han buscado dejar de lado enconos y rencores, queriendo combinar justicia y bondad”, señaló el Santo Padre.

Evocando una canción de Juanes, Francisco hizo una semblanza de la situación que ha enfrentado a Colombia: «Los árboles están llorando/ Son testigos de tantos años de violencia /El mar esta marrón, mezcla de sangre con la tierra».

Finalmente proclamó: “En este entorno maravilloso, nos toca a nosotros decir sí a la reconciliación; que el sí incluya también a nuestra naturaleza”.

El jefe de al iglesia católica llegó hacia las 9 de la mañana a la base militar de Apiay, ubicada a 9,5 kilómetros de la ciudad de Villavicencio.

Inicialmente abordó un vehículo pequeño y luego se subió al papamóvil para llegar a Catama a oficiar la misa campal.

A lo largo del trayecto, cientos de miles de ciudadanos se volcaron para saludarlo.

A su llegada a Catama, entre otras cosas, le obsequiaron un sombrero vueltiao, típico del norte colombiano, que inmediatamente se lo puso y lo lució hasta cuando se dispuso a cambiar los ornamentos para oficiar la Eucaristía.