Corte Constitucional avala programas de desarrollo territorial del acuerdo de paz

Con esta iniciativa se crean los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial, PDET, con el objeto de recuperar social y económicamente las zonas afectadas por el conflicto armado en el país.
Este es uno de los compromisos del acuerdo final que se firmó con las Farc, y cuyo propósito es: “lograr la transformación estructural del campo y el ámbito rural, y un relacionamiento equitativo entre el campo y la ciudad”.
Se trata de 16 programas que buscan mejorar la calidad de vida en 170 municipios de Colombia, en departamentos como Cauca, Nariño, Valle del Cauca, Antioquia, Norte de Santander, Chocó, Caquetá.
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Los programas buscan cumplir 6 ejes temáticos a saber:
1. El bienestar y el buen vivir de la población en zonas rurales – niños y niñas, hombres y mujeres – haciendo efectivos sus derechos políticos, económicos, sociales y culturales, y revirtiendo los efectos de la miseria y el conflicto.
2. La protección de la riqueza pluriétnica y multicultural para que contribuya al conocimiento, a la organización de la vida, a la economía, a la producción y al relacionamiento con la naturaleza.
3. El desarrollo de la economía campesina y familiar (cooperativa, mutual, comunal, micro empresarial y asociativa solidaria) y de formas propias de producción de [los pueblos, comunidades y grupos étnicos], mediante el acceso integral a la tierra y a bienes y servicios productivos y sociales. Los PDET intervendrán con igual énfasis en los espacios interétnicos e interculturales para que avancen efectivamente hacia el desarrollo y la convivencia armónica.
4. El desarrollo y la integración de las regiones abandonadas y golpeadas por el conflicto, implementando inversiones públicas progresivas, concertadas con las comunidades, con el fin de lograr la convergencia entre la calidad de vida rural y urbana, y fortalecer los encadenamientos entre la ciudad y el campo.
5. El reconocimiento y la promoción de las organizaciones de las comunidades, incluyendo a las organizaciones de mujeres rurales, para que sean actores de primera línea de la transformación estructural del campo.
6. Hacer del campo colombiano un escenario de reconciliación en el que todos y todas trabajan alrededor de un propósito común, que es la construcción del bien supremo de la paz, derecho y deber de obligatorio cumplimiento.” (Punto 1.2.1 del Acuerdo Final).
