ANDI destaca resultados positivos de la industria; 2018 fue un año de recuperación económica
–La Asociación Nacional de Industriales de Colombia, ANDI, afirmó que los resultados de la encuesta manufacturera del Dane para el mes de noviembre de 2018, son positivos y en especial, mantienen la tendencia positiva que se había evidenciado en el segundo semestre de 2018.
Por este motivo, la ANDI en su balance económico del año anterior, afirmó que el 2018 podía calificarse como un año de recuperación económica, donde nos acercamos a crecimientos que bordean el 3%, con un desempeño positivo en la mayoría de las actividades económicas y donde crecemos más del doble del indicador promedio de la región.
De igual forma se destaca que en el mes de noviembre 25 subsectores hayan contribuido a la tendencia positiva y 30 a lo largo de año. Dentro de estos subsectores están refinación de petróleo, bebidas, prendas, papel e industrias básicas de hierro.
Para el presidente de la ANDI Bruce Mac Master, “Durante el año 2018, la industria manufacturera tuvo un desempeño favorable, con signos claros de recuperación frente al complejo panorama que se vivió en 2017 en el sector. Destaco que en 2018 el indicador de capacidad instalada fue superior al del promedio histórico con un porcentaje de 79,8%”.
Según el balance de la ANDI, La situación favorable de la industria manufacturera también se refleja en la percepción de los empresarios sobre el clima de negocios. En promedio en el año 2018, el 60% de los encuestados consideró la situación de su empresa como buena, nivel superior al 55% observado en el año 2017.
Los resultados obtenidos deben motivar a que se redoblen esfuerzos para trabajar en grandes desafíos que tiene el país como la informalidad, así como revertir la tendencia negativa que se está presentando en competitividad, puntulizó.
A propósito del tema, la ANDI presentó informe con balance del 2018 y perspectivas para el 2019
Estos son algunos de sus apartes:
El año 2018 comenzó con un entorno que en su momento calificamos de alta incertidumbre económica y política, volatilidad en los mercados y bajos crecimientos. Estas características predominaron, tanto en el plano internacional como en el interno.
A medida que transcurría el año esta incertidumbre se fue despejando, en algunos casos le siguió una mayor tranquilidad económica; en otros por lo contrario la incertidumbre aumentó o dio lugar a una mayor preocupación. Las elecciones en Colombia, México y Brasil definieron el rumbo de los nuevos gobiernos y en Estados Unidos los anuncios de Trump alrededor de medidas proteccionistas comenzaron a materializarse y en algunos casos estuvieron acompañados de retaliaciones de otros países.
En materia de crecimiento, los resultados a nivel global para los años 2017, 2018, y 2019 son muy similares, con una tasa de 3.7% anual prevista para los tres períodos.
Incluso, grandes clasificaciones por países conservan niveles similares: las economías desarrolladas crecen a tasas ligeramente por encima del 2%, las economías emergentes en Asia a tasas superiores al 6% y América Latina lentamente se acerca al 2%. Sin embargo, al interior de cada una de estas categorías hay importantes diferencias.
En las economías desarrolladas, Estados Unidos se recupera en 2018 al pasar de 2.2% a 2.9%. La zona europea se desacelera como resultado de las dificultades internas de algunos países, la baja dinámica del comercio internacional y la incertidumbre global generada por la guerra comercial y la negociación alrededor del Brexit, entre otros factores.
En las economías emergentes, China se aleja de las tasas cercanas o superiores al 7% que caracterizaron a esta nación durante muchas décadas, al registrar una evidente desaceleración pasando de 6.9% en 2017, a 6.2% previsto para 2019.
Contrasta con lo anterior, la situación de India que aumenta su crecimiento de 6.7% a 7.4%, mientras es evidente un agresivo ánimo expansionista en América Latina que debe llamar la atención de todos.
América Latina por su parte, luego de la recesión que registró durante los años 2015 y 2016, logra una tasa positiva de 1,3% en 2017. Para 2018 la región no logra superar este nivel y crece 1,2%. Solamente hacia 2019 se podría pensar en una tasa que se acerque al 2%.
En Colombia, al analizar el 2018, podríamos decir que nuevamente la percepción del país es mejor desde el exterior, que la interna. El pesimismo es un agente presente en muchos ámbitos a pesar de ser injustificado en la mayoría de los casos.
Incluso podría llegar a pensarse que la variable crítica ha sido la evolución de las expectativas. El año comenzó con una fuerte incertidumbre económica y política acompañada de un deterioro en el clima de los negocios. Posteriormente, la incertidumbre comenzó a despejarse, las expectativas mejoraron y lentamente la economía inicia una fase de recuperación.
Al finalizar el año esta trayectoria positiva, no cambia significativamente y el país mantiene unos indicadores en recuperación. Sin embargo, las expectativas de empresarios y consumidores muestran un relativo deterioro. Esta percepción menos favorable, no está acorde con las tendencias positivas y no refleja el mejor desempeño de la economía, comercio exterior y un aumento de la inversión extranjera directa petrolera y no petrolera. Con todo lo anterior, Colombia sigue siendo una de las economías promisorias de la región y así lo perciben las calificadoras de riesgo que otorgan al país el grado de inversión.
El 2019 traerá grandes desafíos. Luego de aprobada la Ley de Financiamiento que incluye medidas que mejoran las condiciones para el crecimiento y la inversión, contribuyen a la formalización, estimulan las mega inversiones y promueven el desarrollo de la agroindustria, la economía naranja y el turismo, el gran reto es lograr nuevamente tasas de crecimiento superiores al 4% en los próximos años. La Ley de Financiamiento también le exige al país, un análisis juicioso del gasto público teniendo en cuenta la menor disponibilidad de recursos, de forma tal que logremos llegar a un tamaño del Estado que sea sostenible para las finanzas públicas en el mediano y largo plazo. Solo una política de recorte del gasto evitará otra reforma en el corto plazo.
Otro gran desafío está en la formalización. A pesar de que se han logrado algunos avances, Colombia aún presenta altos grados de informalidad laboral, de producto y empresarial. Los anuncios del Gobierno de reducción de trámites, el régimen simple de tributación, la factura electrónica, constituyen pasos en esta dirección. Lo importante ahora es que este mejor ambiente para la formalización se traduzca en resultados significativos en el corto plazo.
Para lograr tasas de crecimiento altas y sostenidas, es necesario trabajar en tres frentes: aumentar la productividad de las empresas, superar los serios obstáculos que tenemos en materia de competitividad y la implementación urgente de políticas claras de desarrollo empresarial. Los indicadores de productividad del país muestran resultados muy preocupantes. En los últimos 18 años el crecimiento promedio de la productividad ha sido de apenas 0,5%, lo que dificulta el logro de grandes avances en el desarrollo económico y social. En esta dirección, es importante consolidar la concepción de cadena, fortalecer la estrategia de encadenamientos, avanzar en los temas de calidad, desarrollar el talento humano, invertir en ciencia, tecnología e innovación y tener siempre como referente los parámetros internacionales y el desarrollo de nuevos negocios.
En competitividad, el reto no da espera. En los últimos años en lugar de avanzar hemos retrocedido. Esta tendencia hay que revertirla. En este tema, los retos son bien conocidos: infraestructura, instituciones, capital humano, mercado de capitales, innovación, facilidad para hacer negocios, lucha contra la corrupción y la ilegalidad, entre otros.
Competitividad: Un año sin mejoras
– En materia de competitividad, el país tuvo un desempeño desfavorable, con tímidos avances y en algunos casos desmejoras importantes. Este contexto se evidencia en los retrocesos del país en las posiciones de los distintos rankings, los cuales miden la competitividad relativa de los países. Estos reportes nos permiten evaluar el progreso del país, el desempeño reciente y el balance de la década de la competitividad colombiana.
– Si analizamos los indicadores de competitividad a partir del 2000, encontramos que Colombia ha retrocedido 13 posiciones según el IMD, situándose en el puesto 58° entre 63 países en el 2018. En la medición del Doing Business, se presenta un retroceso importante si se mira el desempeño de 10 años atrás.
– Para el presente año, en el indicador general de Doing Business, Colombia ocupa la posición 65 entre 190 países, mientras que, en 2010, el puesto ocupado era el 37, evidenciando una desmejora de 28 posiciones. Es evidente entonces que en el país sigue pendiente una ambiciosa tarea en materia de competitividad.
– Es evidente que todos los esfuerzos que haya hecho el país en términos de competitividad, son totalmente infructuosos. Se requiere urgente de un cambio de estrategia que detenga el retraso en este frente.
– En el 2018, los sectores con mayor dinámica, en orden de crecimiento son: administración pública y defensa (5,2%), actividades profesionales, científicas y técnicas (4,8%), comercio, transporte, almacenamiento y hoteles (3,1%) y actividades financieras y de seguros (3,1%).
– Por otro lado, sectores como minas y canteras y construcción continúan registrando disminuciones de -1,8% y -2,5%, respectivamente durante los primeros 9 meses del 2018.
– Por su parte, la industria, inició el 2018 con un mal primer trimestre, una importante recuperación en el segundo, la cual se mantuvo para el tercero. Para el año completo es de esperar que la actividad manufacturera termine con una tasa ligeramente inferior al 3%.
– En el caso del sector de la construcción, en edificaciones se registró una contracción de -1,6% y las obras civiles arrojan una disminución de -4,2%.
América Latina
El 2018 para América Latina, fue un año de desaceleración económica ante la alta incertidumbre en los mercados internacionales. La CEPAL, estima un crecimiento para América Latina y El Caribe de 1,2% para el 2018 y 1,7% para el 2019.
En general, el dinamismo económico en América Latina y el Caribe se ha desacelerado, cuando se analiza entre países y regiones. En el 2018, el comportamiento económico estuvo jalonado por el consumo de hogares y un crecimiento moderado en la inversión y las exportaciones.
En lo que va corrido del año, la inflación ha subido en la región, especialmente en los países de América del Sur. No obstante, en varios países de la región como Perú, México y Colombia, la inflación ha descendido. Se proyecta que, a nivel regional, América Latina y el Caribe, aumente a 7,0% para el 2018, y América del Sur en 8,5 para el mismo año, según cifras de la CEPAL.
Venezuela
Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), la inflación venezolana alcanzará niveles dramáticos del orden de 1.370.000% en el 2018.
La economía venezolana va de mal en peor. En términos de crecimiento económico, Venezuela registrará caídas de, -15% en el 2018 y -10% en el 2019, según la CEPAL.
En este mismo sentido, la tasa de desempleo en Venezuela alcanzará el 34.3% para el 2018 y del 38% para el 2019. La caída en la producción de petróleo y las exportaciones agravan la crisis económica que vive Venezuela.
La escasez de productos básicos es otro de los principales problemas que enfrenta la población venezolana. En el mercado interno han desaparecido productos como: antibióticos, analgésicos, retrovirales, vacunas, antidepresivos, quimioterapias, y más de 3.000 productos que no están disponibles.
La situación economía actual de Venezuela contrasta con el inicio de la recuperación económica de los demás países de la región. De mantenerse la difícil situación que enfrenta el país, se espera que siga con una inflación creciente, una moneda cada vez más devaluada y por supuesto, una economía cada vez más rezagada.
El que había el problema de un vecino traspasó las fronteras en forma de inmigrantes que masivamente llegan especialmente a Colombia trayendo consigo inmensos desafíos para el país.
