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Indignación por oleada de comparendos por empanadas

Un nuevo caso de comparendo del Código de Policía contra un vendedor de empanadas se registró este martes en el barrio San Patricio, en el norte de Bogotá, donde un adulto mayor que vive de un puesto de tintos fue multado por invasión del espacio público, según el artículo 140 del Código de Policía.

El ciudadano amonestado, fue identificado como Santiago Lancheros, quien ubica su puesto de tintos y empanadas en el parque del barrio, y reveló en diálogo con Blu Radio que tras vender una empanada llegó una patrulla y le impuso el comparendo.

«Llegué hace media hora. Vendí una empanadita e inmediatamente llegó aquí una patrulla, me corrieron del espacio donde llevo trabajando cuatro años», comentó Lancheros a Blu Radio.

Lancheros se quejó que la multa se la impusieron luego que una vecina del sector llamara a las autoridades, lo que obligó a la Policía a aplicar la norma.

Además de retirarlo del sitio, los uniformados aplicaron el comparendo, que sumaría alrededor de $800.000.

«No sé ni qué hacer para pagar el comparendo. Les pedí el favor que aceptaran que me retirara y me dijeron que ya era una orden del coronel y que tenían que llevar evidencias», indicó Lancheros.

El pasado lunes se conoció el caso de una mujer, también en Bogotá, quien aseguró que las autoridades le impusieron un comparendo por haber preguntado el costo de una empanada antes de ingresar a su lugar de trabajo, en Teusaquillo.

Erika Tatiana Martínez, contó que “Esta mañana estábamos llegando a trabajar a la oficina ubicada en la carrera 13 con calle 38 en Teusaquillo. Al llegar, obviamente, uno desea desayunar. En el momento pues había un puesto nuevo en la calle, pregunté que a cómo las empanadas y se me acerca un policía que me dice que si compro la empanada me va a poner un comparendo de $ 800.000”.

“Yo le dije que me parecía la cosa más ridícula del mundo ponerme un comparendo solamente por estar preguntando. Entonces me dijo que eso era irrespeto a la autoridad y que me iba a hacer un comparendo. Yo fui y me senté donde estaba con mis compañeros. Allí llegó, me mandó un auxiliar para que me pidiera la cédula y hacerme el comparendo. Yo le dije que no tenía cédula porque estaba en la oficina y mi jefa no había llegado”, contó la mujer en declaraciones recogidas por Blu Radio.

“[El policía] fue demasiado grosero conmigo, simplemente por el hecho de preguntar a cómo la empanada”, añadió.

Durante el procedimiento, la persona que vendía las empanadas también fue sancionada. “A ella le quitaron el puesto, era una muchacha. Si no estoy mal es ciudadana venezolana”, agregó.

Según Erika Martínez, posteriormente el uniformado que le puso el comparendo le anunció a sus jefes que un coronel de la Policía se pondría en contacto para ponerles un derecho de petición pues el video del procedimiento había sido compartido en redes sociales y se había viralizado.

“Mi jefe está hablando con los policías, porque ellos vinieron a buscarlo. No sé de qué están hablando porque no me dejaron estar”, relató la joven.

Tras conocerse el video, la Policía Metropolitana de Bogotá aclaró en un comunicado que la amonestación derivó por irrespeto a la autoridad.

Según lo explicó el comunicado, “los hechos ocurrieron en la Carrera 13 con Calle 38, donde los uniformados adelantaban un procedimiento de espacio público, frente a una entidad bancaria, en el cual le piden a un joven vendedor ambulante que se retire del sector, teniendo en cuenta que en esa zona existe un derecho de petición por parte de la ciudadanía y por seguridad de las entidades bancarias”.

El comunicado asegura que cuando se adelantaba la acción policíal, “al sitio llega una mujer quien increpa a uno de los uniformados utilizando palabras groseras en su contra, tal como quedó evidenciado en otra parte del video que fue grabada en el momento de los hechos”.

“Frente a las palabras de la mujer, el uniformado procede a imponer el comparendo de acuerdo al Código Nacional de Policía, artículo 35, numeral 1: “Irrespetar a las autoridades de Policía””, puntualiza la nota oficial.

La Policía reiteró que “Es importante aclarar que es completamente falso, que a esta ciudadana se le haya impuesto algún tipo de medida correctiva por “preguntar por una empanada”, tal como se ha difundido de manera errónea”.

La semana pasada, dos casos similares se presentaron en Bogotá y en Armenia; donde no solo fueron sancionados vendedores de comidas, sino sus consumidores.

El primer episodio ocurrió el pasado lunes 11 de febrero en Bogotá, donde un grupo de jóvenes fue multado por comprar unas empanadas en un puesto de comidas que invadía el espacio público en el barrio La Castellana.

La insólita amonestación fue impuesta por unos policías, argumentando que los jóvenes habían infringido una norma del Código de Policía.

Según los oficiales, los ciudadanos estaban «promoviendo o facilitando el uso u ocupación del espacio público», lo que conllevaría una multa de $834.000, según el artículo 140, numeral 06 del Código.

El caso generó indignación, y la misma Policía tuvo que aclarar que el comparendo aún no se hace efectivo y que los jóvenes podrían salvarse de tener que pagar una multa cuando las autoridades evalúen el caso.

El mismo lunes, en Armenia, una mujer fue multada con el mismo comparendo por comprar chontaduros en un puesto no autorizado. La amonestación fue impuesta por gestores de convivencia de la Secretaría de Gobierno y por la Policía.

La medida fue defendida por la secretaria de Gobierno de la Alcaldía de Armenia, Gloria Cecilia García, quien aseguró que la ciudadanía había sido advertida sobre la ilegalidad del consumo en ese lugar.

«Se le impuso comparendo que conllevó a una multa que son 835 mil pesos aproximadamente. En diciembre fui muy clara diciendo que, antes de comprarle a un vendedor en la calle deben de pedirle la licencia que los acredite para ejercer la actividad», señaló la funcionaria.