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En el Día de la Mujer, préstela atención a las señales del ‘síndrome de la mujer maltratada

Depresión, humillación, abuso, miedo y desprecio son las emociones que describen las mujeres que sufren violencia intrafamiliar.

A esto se le conoce como el ‘síndrome de la mujer maltratada’, un trastorno que se presenta en las mujeres que están sometidas a ciclos de violencia constantes, manifestándose con dolores corporales o alguna afectación psicológica.

Para Luis Andrés Jiménez, director del posgrado de Psicología Forense de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz, las principales señales de una mujer que está pasando por esta situación de violencia se manifiestan con síntomas de estrés postraumático.

“Se consideran fracasadas, no tienen control sobre su vida, viven con angustia, malhumor, depresión y sensación de impotencia; presentan intentos de suicidio e insomnio; molestias en el cuerpo como dolor abdominal crónico, dolor de cabeza o cansancio y creen que no merecen ayuda ni hay quien pueda o quiera ayudarlas”.

El experto explica que también hay unas señales muy claras cuando están siendo manipuladas por su agresor. Por ejemplo, las responsabiliza de los hechos ocurridos, amenaza su integridad, toma el control de todo, las hace sentir inferiores, les infunden miedo y algo muy importante, cuando la víctima depende económicamente de él, hacen uso arbitrario de su sensación de poder para tener control sobre la vida de ellas.

Estudio entre la Konrad Lorenz y Medicina Legal

Desde el 2013, la Especialización de Psicología Forense de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz, en convenio con la Fiscalía General de la Nación, han realizado alrededor de 100 análisis psicológicos de mujeres relacionados con violencia intrafamiliar.

Tan solo el año pasado, se estudiaron a profundidad 14 casos de violencia intrafamiliar, el 82% marcó violencia física acompañada de violencia verbal.

Quiere decir que siempre que hay situaciones de agresión física, están acompañadas de insultos por parte de la pareja. Palabras como ‘zorra’ ‘perra’ ‘vagabunda’ ‘lacra’ ‘torpe’ son las expresiones que más usan los agresores contra sus víctimas.

Se logró concluir que el 50% de las mujeres víctimas eran amas de casa, el 29% eran personas empleadas, el 14% profesionales que no ejercían y el 7% (1 persona) recibía algún tipo de pensión.

En relación con el presunto agresor se detectó al hombre, con una relación de pareja o expareja.

“Cuando la violencia es verbal, se amenaza contra la integridad física de la persona y en algunos casos haciendo mención a algún tipo de arma. Siempre que hay violencia física, hay violencia verbal, en consecuencia, violencia psicológica”, explicó Luis Andrés Jiménez.

Aquellas localidades donde más se concentraron los casos que fueron objeto de evaluación fueron Suba y Bosa. Seguidos por Ciudad Bolivar, Usaquén, Kennedy, Puente Aranda, Usme y San Cristobal.

De las personas evaluadas, se identifica que en el 55% de los casos existe algún tipo de afectación psicológica asociada a la alteración en la relación familiar, social, laboral y/o académica.

También se puede manifestar con la aparición de síntomas o signos concretos relacionadas con trastornos del estado del ánimo o trastornos de ansiedad.

El 18% de las personas evaluadas presenta Trastorno de Estrés Postraumático. Esto es que la persona estuvo expuesta a un evento percibido por la persona como violento y de alto impacto. El otro 18% presentó cuadros evidentes de ansiedad y estrés como consecuencia de hechos asociados a violencia intrafamiliar.