
La mujer de 29 años fue capturada en flagrancia, cuando trataba de ingresar la sustancia ilícita en 16 cápsulas que tenía escondidas en sus partes íntimas; sin embargo, los caninos de seguridad del centro penitenciario lograron detectar el alucinógeno y la pusieron en evidencia.
El ente acusador le imputó cargos por el delito de tráfico, fabricación y porte de estupefacientes, el cual no aceptó.
