–(Foto UNAL).La percepción de inseguridad en Bogotá no es solo una sensación: el número de homicidios en la ciudad ha alcanzado cifras alarmantes, con más de 1.200 casos en 2024 y un aumento del 11 % respecto a 2023, que se mantiene en los primeros meses de 2025. Esta tendencia debería llevar a una profunda revisión de las estrategias distritales que no han logrado reducir la criminalidad y la violencia en la capital del país.
El homicidio ha sido un factor central en todos los análisis de seguridad y convivencia ciudadana en Bogotá. Se trata de un delito de alto impacto que no solo atenta contra la vida e integridad de los ciudadanos, sino que además alimenta la percepción de inseguridad. Aunque en las últimas décadas la ciudad experimentó una reducción sostenida en la tasa de homicidios, esta tendencia se ha revertido en los últimos 4 años.
En 2021 se registró un repunte, y desde 2022 los homicidios han aumentado de manera consecutiva, alcanzando 1.204 casos en 2024, una cifra que no se veía desde 2016. Además, según el Boletín Mensual de Indicadores de Seguridad y Convivencia de la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia, en los dos primeros meses de 2025 se han reportado 175 homicidios, lo que representa un incremento del 10,1% respecto al mismo periodo del año anterior, que fue de 159 casos (gráfico 1).
¿A qué se debe el aumento de homicidios en Bogotá?
El incremento en los homicidios está estrechamente relacionado con la presencia y expansión de organizaciones criminales nacionales y transnacionales, las cuales operan economías ilegales y han fortalecido sus estructuras delincuenciales. Esto ha derivado en un aumento de delitos como la extorsión, el narcotráfico, la trata de personas y el secuestro, así como hechos de sicariato y la detonación de artefactos explosivos: dos granadas en menos de dos semanas en el barrio San Bernardo, en el centro de la ciudad. Estos actos reflejan disputas territoriales entre grupos criminales.
Según la Alerta Temprana no. 004 de 2024 de la Defensoría del Pueblo2, el Tren de Aragua (una banda transnacional) y el Clan del Golfo son las dos principales organizaciones criminales que ven en Bogotá un fortín para expandir y fortalecer su portafolio de economías ilegales. Estas organizaciones han tercerizado su operación subcontratando bandas criminales que hacen presencia en la mayoría de las localidades, como “Los Satanás”, “Los Paisas”, “Los Boyacos” y “Los Venecos”, entre otras. Lo anterior se suma a las alertas tempranas no.s 010-21, 022-20, 004-22 y 005-22, en las que previamente se identificó la presencia de facciones disidentes de las FARC-EP y del ELN en la ciudad.
Sumado a lo anterior, la desigualdad y la pobreza son un factor de riesgo importante en la ocurrencia de homicidios, ya que facilitan el ingreso y la instrumentalización de jóvenes en las estructuras delincuenciales, fomentando en muchos casos el consumo problemático de sustancias psicoactivas, lo que se traduce en el fortalecimiento y escalamiento de las confrontaciones entre bandas criminales, lo que a su vez se traduce en el aumento del homicidio por “ajuste de cuentas”.
Por otro lado, la impunidad o falta de justicia percibida por la ciudadanía en casos como la banda de “Los Rolex”, de la que un juez dejó en libertad a 9 de sus integrantes por no considerarlos como un riesgo para la sociedad, agravan la falta de confianza en las instituciones y en las autoridades de policía. Aunque estas decisiones judiciales se deben a malos procedimientos en las capturas o en el proceso acusatorio, a la falta de elementos probatorios, o incluso a la crisis de hacinamiento en el sistema carcelario, son hechos que terminan desincentivando la denuncia, lo cual determina el poco avance de las investigaciones.
Esta situación facilita la proliferación de delitos como la extorsión, que en 2024 se incrementaron un 63,5% respecto a 2023, según la Secretaría Distrital de Seguridad; y el hurto a personas, que mostró una reducción de 18,1% en el mismo periodo. Sin embargo, estos delitos fortalecen aún más a las organizaciones criminales.
Es importante mencionar que los homicidios también tienen una causa importante relacionada con problemas de convivencia ciudadana, los cuales tienen su origen en las riñas (62.288 en enero y febrero de 2025, un incremento del 4,8%) y las lesiones personales entre vecinos y familias (2.756 en este periodo con aumento del 8,2%); sin embargo, la proporción de esta causa (una tercera parte) no es tan alta como las relacionadas con las organizaciones criminales.
¿Cómo se puede atender este problema?
Aunque los Informes de gestión de la Secretaría de Seguridad de Bogotá evidencian avances en la implementación de estrategias del Plan de Desarrollo Distrital y del Plan Integral de Seguridad, Convivencia Ciudadana y Justicia, estos esfuerzos no han logrado reducir la tasa de homicidios, cuyo objetivo era pasar de 13,6 a 8,0 casos por cada 100.000 habitantes para 2027, y en cambio en 2024 llegó a 14,9.
Para explorar posibles soluciones se consultó al sociólogo Hugo Acero Velásquez, experto en seguridad y exsecretario de Seguridad de Bogotá, quien planteó diversas estrategias de política pública que el Distrito podría implementar para mitigar los homicidios; estas son:
Fortalecimiento de inteligencia e investigación criminal: invertir significativamente en recursos humanos y tecnológicos que permitan mejorar la inteligencia y la investigación criminal. Esto incluye no solo el aumento del número de investigadores, sino también la dotación de herramientas adecuadas para los policías primer respondiente. Ellos no tienen bolsas, guantes, ni cintas, llegan a la escena del delito y no saben cómo aislarla. Solucionar esto garantizaría que las evidencias sean preservadas y las investigaciones sean más efectivas.
Trabajo integral con las comunidades: darle la importancia al capital social para reducir la violencia. Que las autoridades trabajen mano a mano con las comunidades, ya que estas bien organizadas no solo proveen información valiosa sobre el delito, sino que además se fortalecen en otros aspectos de convivencia.
Participación ciudadana: involucrar a los ciudadanos es clave en la formulación y ejecución de estrategias de seguridad, en particular los buenos resultados obtenidos con los Frentes de Seguridad Locales, los cuales llegaron a ser hasta 6.300 entre 1995 y 2003. Este modelo permite crear confianza y corresponsabilidad entre la comunidad y las autoridades. Al respecto puede leer el artículo del Periódico UNAL Frentes de Seguridad como estrategia cívica contra la delincuencia en Bogotá.
Reducción de la impunidad: la percepción de inseguridad se agrava cuando no hay resultados visibles. Para demostrar efectividad las autoridades deben informarle a la ciudadanía sobre los avances en las investigaciones y capturas. La gente necesita resultados, cómo se reduce la percepción de inseguridad, con menor impunidad, con mayor acción, con resultados. También es importante mejorar el trato hacia las víctimas desde el primer contacto con las instituciones, escuchándolas y reduciendo la burocracia en procesos como las denuncias.
Relación entre el gobierno local y el nacional: entre las autoridades nacionales y distritales no hay coordinación para enfrentar el crimen organizado, particularmente las bandas transnacionales. Bogotá no puede abordar problemas de seguridad limitada a sus fronteras, sino que requiere un enfoque regional y nacional. Bogotá se debe articular con la nación porque los problemas superan la capacidad de la ciudad. Además es importante incluir representantes del Gobierno nacional en los Consejos de Seguridad Locales. (Información Agencia de Noticias UNAL)

