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Petro afirma que los asesinos del fiscal paraguayo Marcelo Pecci son los mismos que «han buscado asesinarme sin éxito»

–«Esto se llama la junta del narcotráfico, con sede en Abhu Dabi, controlan una red de fiscales y a través del CTI, el puerto de Buenaventura. Son autores del asesinato del fiscal paraguayo Pecci, y lograron encubrir los autores intelectuales del asesinato, en la fiscalía. Han buscado asesinarme sin éxito».

Las precisiones las hizo el presidente Gustavo Petro en su cuenta en X en referencia al organigrama de la organización de Dritan Gjika y Mario Sánchez Rinaldi, que poseían o controlaban diversas empresas en Ecuador, presuntamente con fines de narcotráfico y lavado de dinero.

Traducción: El presunto narcotraficante albanés Dritan Gjika ha sido arrestado en los Emiratos Árabes Unidos. Las autoridades dicen que Gjika trasladó 9,5 toneladas de cocaína de Colombia a través de Ecuador a Europa. Lea sobre su ascenso: https://bit.ly/3zCE1cO

En el organigrama de la organizacion narcotraficante aparecen con foto Rubén Cherres y Dritan Gjika y los otros, sin imagen, son Bryan Lalangui, Erjon Sáhiu y Mario Sánchez Rinaldi, ninguno colombiano. Este último es un bananero argentino, señalado como principal socio de la operación Dritan Gjika en Ecuador, según InSight Crime.

El informe que adjunta el trino es de InSight Crime, data del 4 de julio de 2024, y detalla una operación de la Policía Nacional de Ecuador para capturar al empresario albanés Dritan Gjika, que no arrojó un resultado positivo.

Reseña sí, que este sujeto fue acusado por las autoridades de contrabandear toneladas de cocaína desde Colombia a través de Ecuador hasta Europa, vinculado a los miembros de la red con incautaciones que totalizaron más de 9,5 toneladas de cocaína. Tras la operación, las autoridades congelaron activos por un valor superior a los 51 millones de dólares.

Señala que Gjika, presunto líder del grupo, está acusado de construir una sofisticada operación de tráfico de drogas con la ayuda de influyentes empresarios vinculados a las altas esferas del gobierno y protegidos por el jefe de policía de Ecuador.

La operación reveló cómo Gjika supuestamente se convirtió en uno de los narcotraficantes albaneses más destacados del narcotráfico en Ecuador en los últimos años. Y aunque gran parte de su red parece haber sido desmantelada en la redada, el propio Gjika sigue prófugo.

Más allá de que Gjika nació el 28 de diciembre de 1976 en un pueblo llamado Shkodër, en el norte de Albania, hay pocos rastros de su infancia. De hecho, apenas hay rastros de él en Albania.

“En Albania no hay pruebas que indiquen su participación en ninguna actividad ilegal. No se ha iniciado ninguna investigación penal ni proceso judicial en su contra, y no tiene ninguna propiedad ni negocio registrado a su nombre”, declaró a InSight Crime Dorjana Bezat, periodista albanesa que ha investigado a Gjika.

Gjika llegó a Ecuador por primera vez en noviembre de 2009, cuando tenía 33 años. En 2013, obtuvo la ciudadanía y se estableció en Guayaquil, el corazón económico de Ecuador. Fue allí donde comenzó a construir su imperio del narcotráfico.

Fue uno de los primeros traficantes albaneses en establecerse en Ecuador, haciéndose pasar por empresario.

“Gjika es pionero en su avance y en posicionarse como un proveedor clave de cocaína”, declaró Fatjona Mejdini, investigadora de la Iniciativa Global Contra el Crimen Organizado Transnacional, a InSight Crime, concluye el informe.

Aunque no está claro exactamente cuándo Gjika supuestamente comenzó a traficar cocaína a Europa, es evidente que estaba en el lugar correcto cuando, en la vecina Colombia, el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) firmaron un histórico acuerdo de paz en 2016. Cuando las FARC se desmovilizaron en 2017, los disidentes del Frente 48 de las FARC mantuvieron sus armas y territorios en la frontera colombo-ecuatoriana. Al carecer de contactos con compradores internacionales, forjaron una alianza con Constru, una red de narcotráfico que dominaba las rutas hacia la provincia ecuatoriana de Sucumbíos. Constru conectó a los remanentes de las FARC con compradores internacionales, muchos de los Balcanes, incluyendo a Gjika.