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Universidad Nacional lanza la Constituyente Universitaria

–En el Auditorio León de Greiff se cumple este jueves, a las 4 p.m. el lanzamiento del Proceso Constituyente Universitario de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), un ejercicio amplio y colectivo de deliberación y definición colectiva cuya finalidad es garantizar la autonomía y democratizar el gobierno y la vida universitaria.

El principal objetivo de la Constituyente Universitaria es promover transformaciones profundas en la praxis democrática, en la organización de la comunidad universitaria y en la estructura de gobierno de la Institución. Se trata de avanzar hacia una democratización sustantiva de la Universidad, generando cambios cualitativos que fortalezcan su carácter participativo e incluyente.

En este contexto se plantea como un ejercicio amplio y colectivo de deliberación y definición colectiva cuya finalidad es garantizar la autonomía y democratizar el gobierno y la vida universitaria, bajo cinco ejes de trabajo propuestos por la Rectoría, así: 1) composición, funciones y características de los cuerpos colegiados, 2) designación y elección de autoridades académicas, 3) formas y mecanismos de participación democrática, 4) fortalecimiento de la cultura política democrática, y 5) reconocimiento y fortalecimiento de las organizaciones de la comunidad universitaria.

Según la profesora Carolina Jiménez, vicerrectora de la Sede Bogotá, se trata de «un diálogo amplio, deliberativo y democrático en la diversidad que nos compone como Universidad”, para seguir reuniendo propuestas en las que la comunidad se sienta recogida, y es un punto de inflexión para activar los mecanismos de deliberación de representantes a la mesa constituyente durante todo el proceso, estableciendo como punto principal el gobierno universitario”.

Advirtió que “el rector Leopoldo Múnera Ruiz se ha comprometido con el ejercicio constituyente, el cual es una demanda histórica del movimiento universitario. Desde 2024 se ha realizado pedagogía para desarrollar este mecanismo en la Institución”.

Por ello, el Consejo Superior Universitario (CSU) de la UNAL delegó una Comisión para llevar la discusión a todas las Sedes, recogiendo aquellos clamores y necesidades de los estudiantes, profesores e investigadores de las regiones. La Comisión estuvo a cargo de la profesora Lucía Botero, representante de los decanos ante dicho Consejo; María Alejandra Rojas, representante del Gobierno; y Ana María Manrique, representante estudiantil.

“La reacción y participación de la comunidad universitaria en las Sedes de Presencia Nacional –Tumaco, Caribe, Amazonia y Orinoquia– ha sido muy valiosa y enriquecedora, pues antes no sentían la presencia del CSU en sus regiones, por lo que es algo inédito que demuestra el interés por la escucha en el proceso constituyente”, señaló la vicerrectora de la UNAL Sede Bogotá.

El pasado 12 de marzo, durante la sesión del Consejo Superior Universitario (CSU) celebrado en la Sede Palmira, se aprobó el inicio formal del proceso constituyente de la UNAL. No obstante, este acto no es el punto de inicio de este proceso, sino que constituye la formalización de un camino ya trazado por múltiples expresiones del movimiento universitario, cuyo análisis integral requiere remontarse a momentos clave de la historia de la educación superior en América Latina.

Uno de esos hitos fundamentales fue la Reforma de Córdoba de 1918, cuyas banderas reivindicaron la participación estudiantil en la toma de decisiones universitarias y la efectiva autonomía de las instituciones de educación superior. Esta reforma se convirtió en un referente para los movimientos universitarios del continente, inspirando luchas por la democratización de la vida universitaria y la defensa de su autonomía.

En el contexto colombiano, estas banderas han sido enarboladas por diversas expresiones del movimiento universitario, que han promovido apuestas colectivas, amplias y deliberativas para redefinir la organización de lo común en las instituciones educativas. Estas iniciativas han sido comprendidas como constituyentes universitarias, en las que la comunidad académica busca transformar profundamente las estructuras de gobierno y los proyectos institucionales.

Un ejemplo significativo de ello ha sido la “Reforma Profunda” de la Universidad de Nariño, que inició formalmente en 2008, aunque con antecedentes relevantes en años anteriores. Este proceso democrático tuvo como propósito replantear el proyecto institucional, mediante la redacción de nuevos estatutos y la creación de un órgano de participación democrática: la Asamblea Universitaria.

Así mismo, la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE) impulsó procesos similares en instituciones como la Universidad del Tolima, la Universidad Surcolombiana y la Universidad Distrital. En esta última, la movilización universitaria logró consolidar una Asamblea Universitaria y la expedición de un nuevo Estatuto General.

En la UNAL, la propuesta de una Constituyente Universitaria tampoco es reciente. A lo largo de los años, distintas expresiones del movimiento universitario han promovido esta iniciativa. Durante el paro universitario de 2018 la comunidad se planteó discusiones en torno a la democratización que apuntaron a la posibilidad de desatar un proceso constituyente en la Universidad. Las movilizaciones de 2023 en las Sedes Bogotá y Medellín sentaron un precedente, al expresar un respaldo explícito a la construcción de una Constituyente.

Posteriormente, la movilización de 2024, motivada por inconformidades relacionadas con el proceso de designación rectoral y con la gestión institucional, retomó con fuerza la bandera de la Constituyente Universitaria. Múltiples asambleas estudiantiles, profesorales y espacios como el Encuentro Nacional de Estudiantes de la Universidad Nacional (ENEUN) y el Encuentro de Profesores de la Universidad Nacional (ENPROUN) se pronunciaron a favor de esta apuesta transformadora.

Las demandas derivadas de esa movilización condujeron a la instalación de diversas mesas de diálogo y trabajo entre el movimiento universitario y la Rectoría, en las cuales se lograron compromisos relevantes para avanzar en el proceso constituyente. A su vez, tanto la propuesta de la Rectoría como de los Claustros y Colegiaturas, que alimentaron la construcción del Plan Global de Desarrollo 2024-2027, incluyeron entre sus apuestas estratégicas la democratización de la vida universitaria, vinculándola directamente con el proceso constituyente, ahora reconocido por el CSU.

El camino de la Constituyente Universitaria se ha forjado durante años por las luchas y reflexiones de una comunidad que aspira a una Universidad más democrática, participativa y coherente con su misión histórica.

Para desarrollar estos ejes el CSU propone el funcionamiento de diferentes espacios de participación como los Claustros y Colegiaturas, los cuerpos colegiados y los espacios autónomos de participación de la comunidad. Los resultados de la deliberación y las decisiones de esos espacios deben recogerse por la Mesa Constituyente, creada por el CSU. La Mesa Constituyente presentará sus propuestas al CSU, el cual aprobará las propuestas y tramitará las reformas estatutarias y normativas que considere pertinentes y necesarias.

En consecuencia, el CSU tendrá la decisión final sobre cualquier modificación estatutaria y normativa de la Universidad, enmarcada dentro de los límites establecidos por la Ley 30 de 1992 y el Decreto 1210 de 1993, que reestructura el Régimen Orgánico de la Universidad. (Con información y foto de la Agencia de Noticias UNAL).