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Petro: «En Medellín yo no subí delincuentes a las tarimas sino personas presas en rehabilitación»

–El presidente Gustavo Petro respondió a las críticas que ha recibido por la presencia en el evento ‘Pacto por la Paz Urbana en Medellín y el Valle de Aburrá’ de varios excabecillas de estructuras criminales que permanecen presos.

Durante el consejo de ministros de este martes en la Casa de Nariño, el mandatario aseguró que “en Medellín se subieron (a la tarima) gente que estaba presa a mostrar en público, no debajo de una mesa, cómo hacer un pacto de paz en los barrios de Medellín».

Explicó que en la capital antioqueña nuevamente comenzó a subir la violencia urbana, de ahí la importancia de esa estrategia presidencial. “La realidad de Medellín que es que ha empezado a subir la violencia. Nosotros la bajamos, la bajamos a casi 10 homicidios por 100 mil habitantes, lo cual internacionalmente saca a cualquier ciudad de la lista de ciudades violentas», afirmó.

“Lo que hicimos en Medellín, frente al pueblo, fue hacer lo que hacían a escondidas, ¿cierto? Entonces, la gobernabilidad era una estrategia por medio de la cual las bandas en las calles y sus jefes en las calles negociaban votos con los políticos. Los políticos le decían ‘baje la tasa de homicidios y sigan’. Entonces, Medellín se volvió una ciudad bajo la extorsión», aseguró el jefe de Estado.

Agregó que lo atacan “porque las bandas saben la verdad, quiénes hablaron con ellos, quiénes los negociaron. En Medellín yo no subí delincuentes a las tarimas, con delincuentes hablaron alcaldes y otros».

El mandatario añadió que se olvidan de un principio universal de la justicia: El que está preso no es un delincuente, es una persona en rehabilitación. “Como aquí ven la justicia como venganza, entonces no ven la gente que está en las cárceles como gente en rehabilitación. Ah, que desde las cárceles manejan violencia, cierto. Pero yo les dije ‘hay que meterlos en las fragatas, quien reincida y maneje muerte desde la cárcel se va para las fragatas o a la cárcel de seguridad más alta que tengamos. No van a usar la cárcel como capital de la delincuencia, pero la gran mayoría de los presos son personas en rehabilitación», insistió.


Le dijo al ministro de Justicia, Eduardo Montealegre, que hay que revisar la política de paz urbana “que hace agua por varias razones: una de ellas, porque no hemos podido extender el programa de negociación con las bandas. Lo hemos hecho Buenaventura, Quibdó, Medellín, ahora quiero abrir Barranquilla», anunció.


Igualmente, al referirse a las tasas de homicidios en Colombia, el presidente Petro dijo que si no baja la tasa nacional es porque no ha bajado en la capital del país, lo que significa un cambio en la estructura de la violencia.

“En Bogotá, Barranquilla, Santa Marta, Buenaventura, Cartagena, etc., que son puertos, aumenta la violencia. En Bogotá también porque es un puerto y tiene dos grandes aeropuertos, uno controlado por la Policía y otro controlado por gente privada (aeropuerto El Dorado). Entonces, si no hay control de los aeropuertos, va a seguir subiendo la cocaína, producida cerca de Bogotá, ya sabemos que en la sabana de Bogotá hay laboratorios que son de la Junta del Narcotráfico», afirmó.

El presidente ordenó al ministro de Defensa, Pedro Sánchez, fortalecer el control sobre puertos y aeropuertos en el país, en especial en la terminal aérea de Bogotá.

Por otra parte, el presidente Gustavo Petro destacó uno de los logros más impactantes de su gobierno en materia de justicia social: la reducción en un 42% de la tasa de mortalidad infantil por desnutrición, comparando los niveles registrados entre 2022 y 2024.

En La Guajira, por ejemplo, se registró una caída contundente de 48 % durante el mismo periodo, al pasar 96 a 49 casos. Departamentos como Chocó y Vichada, donde históricamente la desidia del Estado ha tenido efectos devastadores, también presentaron mejoras, de 55,8 % y 12,8 % respectivamente.

“Para mí este es el cuadro que expresa la eficiencia de un gobierno: reducir la tasa de mortalidad infantil por desnutrición a la mitad en tres años», afirmó el mandatario, tras escuchar el informe detallado del Ministerio de Salud, Guillermo Jaramillo.

Este avance no es solo una cifra: representa miles de vidas de niñas y niños salvadas en todo el país, especialmente en regiones históricamente excluidas como La Guajira, Chocó y Vichada. En palabras del presidente, “no debería haber fallecidos en este país por causas prevenibles como el hambre».

La reducción de la mortalidad infantil es el resultado de un trabajo articulado, interdisciplinario e interinstitucional, que integró a los ministerios, las entidades del Estado, los gobiernos locales, las comunidades indígenas, afrocolombianas y campesinas, así como a los equipos de salud pública.

Desde el 2023, el Gobierno implementó el Plan de Desaceleración de la Mortalidad Infantil, una estrategia que priorizó 12 departamentos donde se concentraba el 70% de los casos de desnutrición aguda (menores de 5 años). Entre ellos Antioquia, Bolívar, Arauca, Cesar, Chocó, La Guajira, Magdalena, Meta, Guainía, Risaralda, Valle del Cauca y Vichada.

Se diseñaron cinco líneas estratégicas que abordaron desde el fortalecimiento de la infraestructura de salud, la dotación de equipos básicos, el transporte asistencial, hasta la implementación del Plan Decenal de Lactancia Materna y la promoción de la economía popular como mecanismo de seguridad alimentaria.

El presidente reconoció que aún falta mucho por hacer, por eso afirmó que este resultado es una muestra de que un gobierno que prioriza la vida y la equidad puede transformas las condiciones más difíciles.

El presidente fue enfático exigir acciones inmediatas frente a funcionarios que, en lugar de responder al mandato social, actúan a favor de intereses privados o frenan políticas transformadoras. Citó específicamente el caso de Jericó, donde cuestionó una prorroga minera contraria a su programa de gobierno, y reiteró que su mandato no está al servicio de los intereses de las multinacionales.

La apuesta por reducir el hambre, fortalecer la lactancia materna, impulsar la atención primaria y dignificar el acceso a los servicios públicos de la salud no se limita a un plan técnico, sino que responde a una visión ética y política: poner la vida en el centro de las decisiones del Estado. “Hay que seguir cuidando este logro porque se puede desbaratar», advirtió el mandatario, al señalar que se requiere continuidad, vigilancia y voluntad política sostenida.

Para el Gobierno esta reducción histórica no solo es una estadística: es un acto de justicia con los territorios olvidados, con las madres que hoy pueden alimentar a sus hijos, y con la niñez que por fin comienza a ser priorizada como merece.