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Colombia despide a Miguel Uribe Turbay; en el Congreso se le rindió sentido homenaje póstumo

–Así es, Colombia despide a Miguel Uribe Turbay, un líder joven cuya vida fue truncada por la violencia que aún persiste en el país. Un sicario le disparó a quemarropa el 7 de junio durante un acto de campaña en Bogotá, y falleció el 11 de agosto, a los 39 años, tras una larga lucha por sobrevivir..

Uribe Turbay se convirtió en el séptimo aspirante presidencial en ser asesinado en Colombia, después de Jorge Eliécer Gaitán, 1948; Jaime Pardo Leal, 1987; Luis Carlos Galán, 1989; Bernardo Jaramillo, 1990; Carlos Pizarro, 1990 y Álvaro Gómez Hurtado, 1995, crímenes estos que siguen en la impunidad, pues sus determinadores no han sido identificados.

Previamente, antes de ser trasladado a la Catedral Primada para sus exequias, se cumplió un sentido homenaje póstumo en el Salón Elíptico del Capitolio Nacional donde se cumplió la velación a la vista del público, el cual desfiló silenciosamente por el féretro ubicado en cámara ardiente. En el acto hablaron los presidentes del Senado, Lidio Arturo García Turbay, y de la Cámara de Representantes, Julián López.

Miguel Uribe Turbay no era solo senador y precandidato presidencial. Era esposo, padre, hijo, hermano y amigo. A sus 39 años, representaba una generación que buscaba renovar la política con firmeza, convicción y esperanza. Su trayectoria como concejal, secretario de gobierno y senador más votado en 2022 lo convirtió en una figura destacada del Centro Democrático, con una voz crítica frente al gobierno y una apuesta decidida por la seguridad y el desarrollo.

Su esposa, María Claudia Tarazona, expresó con dolor y amor:

“Siempre serás el amor de mi vida… nuestro amor trasciende este plano físico. Espérame, que cuando cumpla mi promesa con nuestros hijos, iré a buscarte y tendremos nuestra segunda oportunidad”, declaró.

Hoy, mientras su cuerpo es despedido en la Catedral Primada y trasladado al Cementerio Central de Bogotá, miles de ciudadanos, líderes políticos y representantes internacionales se unen en duelo. La vicepresidenta Francia Márquez, el subsecretario de Estado de EE.UU. Christopher Landau, y figuras como Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe han rendido homenaje a su memoria.

Para quienes lo seguían de cerca, entre ellos el expresidente Álvaro Uribe Vélez, Miguel Uribe Turbay se va en un momento en que el país necesita más que nunca líderes valientes, honestos y comprometidos. Su legado será luz para quienes creen en una Colombia libre, justa y en paz.

Miguel Uribe Turbay defendió una serie de valores profundamente arraigados en su historia personal y en su visión de país.

Aquí están los más destacados:

-Democracia y fortalecimiento institucional. Luchó por preservar las instituciones democráticas, promoviendo el respeto por la ley y la separación de poderes. Fue un férreo opositor a lo que consideraba abusos del poder ejecutivo, como consultas populares por decreto.

-Seguridad ciudadana. Su lema de campaña “Vuelve la seguridad” reflejaba su convicción de que la paz no podía lograrse sin orden. Defendía una política de seguridad firme pero respetuosa de los derechos humanos.

-Rechazaba la violencia y le apostaba a la paz con justicia marcado por el asesinato de su madre, Diana Turbay, en un operativo de rescate tras su secuestro por el narcoterrorismo, Miguel convirtió ese dolor en propósito: Perdón y reconciliación. A pesar de su historia familiar, eligió no buscar venganza.

-Servicio público y vocación social. Desde joven se comprometió con causas sociales, como enseñar ajedrez a niños víctimas de violencia a través de su fundación Crece Colombia. Creía en el poder transformador de la acción directa en la sociedad.

-Disciplina, lógica y educación. Formado como abogado y con estudios en Harvard, valoraba el pensamiento crítico, la preparación académica y la toma de decisiones basada en evidencia. Su pasión por el ajedrez reflejaba su enfoque estratégico y metódico.

-Familia y compromiso afectivo. Fue un padre presente, esposo dedicado y defensor de los valores familiares. Encontraba en su hogar la fuerza para seguir adelante.

Miguel Uribe Turbay deja un legado de resiliencia, convicción y amor por Colombia

Hoy no solo despedimos a un senador. Despedimos a un hombre que eligió el perdón sobre el odio, el servicio sobre la comodidad, la verdad sobre la conveniencia. Miguel Uribe Turbay no fue perfecto, pero fue valiente. En un país donde la política muchas veces se convierte en espectáculo o trinchera, él eligió el camino más difícil: el de la coherencia.

Su vida nos recuerda que la seguridad no es una consigna, sino una promesa de dignidad. Que la paz no se decreta, se construye con justicia. Que el perdón no es debilidad, sino fuerza. Y que el dolor, cuando se transforma en propósito, puede cambiar el destino de una nación.

Miguel creía en la lógica, en el estudio, en el ajedrez como metáfora de la vida: pensar antes de actuar, anticipar el futuro, proteger lo que importa. Pero también creía en el corazón. En su familia, en sus hijos, en el amor que lo sostenía cuando el país parecía derrumbarse.