Ministro Benedetti anticipa un salario mínimo de $1.800.000 para 2026; «eso es populismo barato, pan de hoy y hambre para mañana», le responde Fenalco
–El ministro del Interior, Armando Benedetti, agitó este miércoles el debate sobre el ajuste del salario mínimo para el próximo año 2026 al anticipar que subirá a un millón 800 mil pesos. Concretamente, Benedetti, señaló en su cuenta en X que cuando llegó Gustavo Petro a la presidencia, «el salario mínimo estaba en menos de un millón» y puntualizó que «este año puede terminar en $1.800.000» y que un trabajador ganará «el 100% de sus festivos y domingos».
Además, afirmó: «La clase media tiene que entender que elegir candidatos de la clase alta no los beneficia a ellos».
Cuando @petrogustavo llegó a la presidencia, el salario mínimo estaba en menos de un millón, este año puede terminar en $1.800.000 y un trabajador gana el 100% de sus festivos y domingos. La clase media tiene que entender que elegir candidatos de la clase alta no los beneficia a… pic.twitter.com/3mzpidhWwY
— Armando Benedetti (@AABenedetti) November 5, 2025
El primer sector empresarial en reaccionar al anuncio de Benedetti fue el del comercio, uno de los grandes empleadores del país. Jaime Alberto Cabal, presidente de la Federación Nacional de Comerciantes, Fenalco, advirtió en X que «decretar un salario mínimo de $1.800.000 para el próximo año significaría un reajuste del 26,44% respecto al salario actual. Un verdadero sinsentido».
El dirigente gremial del comercio le dice a Benedetti: «Ministro qué bien le vendrían unas clases de introducción a la economía para comprender que el primer paso para embarcar a un país en una hiperinflación es subir alocadamente los salarios para congraciarse con el pueblo. Puro populismo barato. Eso es pan de hoy y hambre para mañana».
Añade que «la decisión unilateral de aumentar el salario mínimo de manera tan desmedida solo puede obedecer a una estrategia populista electoral de engaño o a la ignorancia supina del gobierno».
Subraya que con ello, el ministro «demuestra una vez más el desprecio de este gobierno por los canales de diálogo y concertación con el sector privado del país».
Igualmente advierte que «en ambos casos, es una muestra clara de irresponsabilidad. Colombia debe mirarse en el espejo de Venezuela, donde Chávez y Maduro llevaron a su país a la ruina por el efecto inflacionario de los aumentos demagógicos del salario mínimo».
Adicionalmente indica que «en un país sitiado por la violencia, con una dictadura altamente cuestionada y un fracaso evidente en todos los sectores, no les queda sino recurrir a propuestas populistas para cubrir tanta ineptitud».
Jaime Alberto Cabal concluye afirmando que el ministro del Trabajo, Antonio Sanguino, «no debe estar contento con su afirmación, pues una vez más sepulta la mesa de concertación laboral para este año».

