Según declaró ante la Fiscalía el agente de seguridad de la clínica Shaio, el patrullero de la Policía Metropolitana de Bogotá, Wilmer Antonio Alarcón, no auxilió al joven grafitero, Diego Felipe Becerra y fue un particular quien lo llevó hasta ese centro asistencial.
“Le pregunté a un patrullero que estaba ahí, quién era el encargado del paciente, pero éste me contestó que no sabía, luego le pregunte a otro pero me dio la misma respuesta” dijo, al referirse al momento en que recibió al joven en la entrada de la clínica.
Esta versión fue ratificada por la persona que ayudó al joven herido quien dijo que él decidió llevarlo hasta el centro asistencial, tras haberle preguntado al agente que si podía ayudar en algo.
Dijo que lo al joven“que estaba en el piso y le pregunté (al agente) si podía ayudarle en algo, me dijo que sí, que necesitaba trasladar a la persona a una clínica, lo vi, descendió del vehículo y entre la gente y lo alzamos”.
Dijo, además, que lo notó “afanado e intranquilo ”.

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